El mandatario presentó su dimisión luego de la intervención e colapso de la entidad bancaria vinculada a su administración, marcando un giro histórico en la política paraguaya.

En la mañana de este jueves 5 de noviembre de 2026, el presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña, presentó formalmente su renuncia al cargo. La decisión se produce como consecuencia del estallido social, la presión política y el inminente avance de un libelo acusatorio para juicio político, desencadenados tras la intervención y posterior cierre de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay (BCP).

La crisis económica y financiera tomó dimensiones institucionales masivas luego de que la entidad privada —a la que Peña estuvo fuertemente vinculado en el pasado y que durante su mandato canalizó millonarios fondos e inversiones de instituciones públicas— fuera intervenida por graves irregularidades, provocando el congelamiento de depósitos y la caída de la cúpula directiva del banco.

«Ante los hechos de público conocimiento y en el interés de salvaguardar la paz social y la estabilidad institucional de la Nación, he decidido dar un paso al costado y presentar mi renuncia a la Presidencia de la República», expresó el ahora exmandatario durante su mensaje de despedida.

Hitos clave del colapso institucional:

  • Intervención y detenciones: El Banco Central intervino Ueno Bank para proteger los fondos de los depositantes. Tras el procedimiento, la justicia paraguaya ordenó la detención de altos directivos de la entidad, incluyendo a su presidente, Miguel Vázquez.

  • Renuncia en el Banco Central: En un intento previo por contener la crisis, el Gobierno solicitó la renuncia del titular del BCP, acción que no logró calmar la indignación social ni detener la crisis política.

  • Fuga de respaldo político: La pérdida de apoyo en la bancada oficialista del Congreso, sumada a las movilizaciones ciudadanas, dejó al Ejecutivo sin margen de maniobra legislativa frente al juicio político impulsado en su contra.

Con la renuncia de Peña, la línea de sucesión constitucional asumirá el liderazgo del Poder Ejecutivo para garantizar la transición, la contención del sistema financiero y la continuidad de las funciones de Estado conforme a los mecanismos previstos en la Constitución Nacional.