En medio del vértigo de Santiago Centro, entre oficinas, adoquines y el trajín diario, hay quienes logran detener el tiempo para mirar hacia arriba. Diego Cares (30) es parte de una nueva generación de pastores que desafía los estereotipos. Profesional, padre de familia y al frente de la iglesia Tu Espacio, su vida es un ejercicio constante de equilibrios. Aquí nos cuenta cómo se vive la fe cuando la agenda apremia y el mundo exige respuestas rápidas.

Diego, perteneces a una generación que no solo asiste a la iglesia, sino que vive inmersa en el mundo profesional y familiar. ¿Cómo se logra ese equilibrio entre ser un joven profesional, padre y sostener la carga pastoral de una comunidad en Santiago Centro?

Planificación: creo que esa es la palabra clave para lograr convivir con todas estas responsabilidades.

Pero esto no se trata solo de organizar nuestros tiempos como familia, trabajo o negocios, sino también de proyectar el trabajo de la iglesia con al menos medio año de anticipación. Planificar nos lleva a tener una iglesia más ordenada, donde nuestro equipo de trabajo cuenta con fechas claras y, por ende, cada persona también puede planificar su propio trabajo, su vida familiar y sus compromisos en la comunidad.

Visto desde esa perspectiva, la planificación es una disciplina que nos ha hecho profundamente bien como iglesia, como familia y como profesionales.

Los jóvenes de hoy se enfrentan a un nivel de incertidumbre, ansiedad y escepticismo institucional sin precedentes. Desde tu perspectiva y experiencia con las nuevas generaciones, ¿qué es lo que realmente busca un joven cuando decide buscar a Dios?

Autenticidad. Por eso nuestro lema es: “Ven a servir tal cual eres”.

Nuestra invitación es a que vengan exactamente como son: con sus heridas, distintas posturas políticas, apasionados por diferentes equipos de fútbol o con diversas formas de vestir. Si vienes a nuestras reuniones dominicales (que pueden conocer en nuestro Instagram: @iglesiatuespacio), verás que el mensaje del domingo es más bien una conversación: es dinámico, hay risas, un ambiente diferente, bromas, pero también momentos profundos de reflexión y adoración, porque no fingimos ser quienes no somos. Como soy en casa o en el trabajo, soy en la iglesia, y viceversa.

Los jóvenes perciben eso, lo sienten y les conecta. Especialmente cuando los desafías a cosas mayores y crees en ellos. Les das un voto de confianza que muchas veces han perdido. Ellos buscan líderes que no les mientan, que no abusen y que les demuestren que, así como son importantes para Dios, también lo son para sus líderes.

 

Un líder también se cansa, se debilita y enfrenta sus propias batallas en silencio. Como alguien que entrega tanta energía guiando a otros, ¿cómo alimentas tu propia fe y evitas el desgaste espiritual o el ‘burnout’ ministerial?

Tiempos de calidad. Aquí volvemos al inicio de la conversación: dentro de nuestra planificación buscamos intencionalmente espacios para:

Pasar tiempo en familia.

Compartir como pareja junto a mi esposa. Dedicar tiempo a la planificación.

El principio detrás de esto no es necesariamente irnos dos semanas de vacaciones, sino quizás dos noches donde la dedicación sea al 100%. Se trata de que el tiempo sea verdaderamente de calidad.

Por ejemplo, cuando salimos a comer como familia con mis hijos y mi esposa, los celulares se guardan y solo se responde si es una emergencia real. Estos espacios nos permiten reconectarnos, hablar de cosas cotidianas y liberar el estrés. Y todo esto es posible gracias al excelente equipo de colaboradores que tenemos en la iglesia, cuya gestión nos permite salir y desconectarnos tranquilos por un par de días.

 

Tu iglesia está ubicada en Santiago Centro, un sector dinámico, diverso y a veces complejo. ¿Qué rol juega la fe cristiana en el tejido social de una comuna tan viva y cambiante como esta?

Conciencia. Fíjate que cuando Jesús comienza a llamar a su gente para seguirlo, ese llamado transforma sus vidas y sus actividades. Al que era pescador le dice: “Ahora serás pescador de hombres”. Él antes pescaba peces, pero ahora pasaría a pescar personas. Y ahí hay una diferencia enorme, porque buscar personas o almas conlleva la gran responsabilidad de hacernos cargo de familias, niños, jóvenes y adultos mayores.

Pero esa responsabilidad también es de cada individuo. No se trata solo de ir a cantar y escuchar un mensaje, sino de comenzar a tomar decisiones que cambien la forma en que estamos viviendo hoy en día, cambiar cómo respondemos ante ciertas situaciones y tomar conciencia de que se puede mejorar todos los días.

Ese es el rol que jugamos: generar espacios para la mejora continua de sus vidas a través de lo que hacemos como iglesia. Por ejemplo, nuestro equipo de psicólogos tiene un plan de trabajo con talleres para familias, de padres e hijos, de matrimonios y para la tercera edad. Existe una preocupación y una responsabilidad real por trascender más allá de las cuatro paredes.

Mensaje para quienes nos leen:

Los tiempos cambian y la manera de hacer iglesia también. Por años, lamentablemente, la conducta de algunos líderes ha dado de qué hablar; pero la culpa nunca ha sido de Dios, sino de los líderes que somos seres humanos imperfectos. Hoy existe una nueva generación de padres de familia, profesionales y emprendedores a quienes Dios ha llamado a pastorear: una generación que aprende de los errores del pasado, se mejora constantemente y tiene una perspectiva diferente y fresca de hacer las cosas.

Diego Cares |Pastor Cristiano Iglesia Tu Espacio | Ingeniero en informática | Profesor Universitario|  Instagram: @dcaresg