Consecuencias graves: desde la disección de la arteria vertebral y accidentes cerebrovasculares, hasta la rotura de hernias discales, compresión medular, fracturas óseas en personas con osteoporosis no diagnosticada y espasmos musculares que agravan el dolor original”.
El Observatorio Nacional de Políticas Públicas advirtió sobre la proliferación de dispositivos de tracción cervical que se comercializan libremente en sitios web y aplicaciones de comercio electrónico. Según la entidad, estos artefactos, ofrecidos como soluciones rápidas para el dolor de cuello, constituyen un riesgo severo para la salud pública y deben ser retirados del mercado. La advertencia será formalizada este lunes a través de un oficio que será entregado al Ministerio de Salud, a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y al Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), solicitando la suspensión de su venta y la exigencia de etiquetado sanitario en aduanas.
La tracción cervical es un procedimiento clínico de alta precisión que consiste en aplicar una fuerza de tensión axial sobre la columna para separar los cuerpos vertebrales y aliviar la presión discal. En condiciones controladas, un kinesiólogo, fisioterapeuta o médico fisiatra calibra con exactitud el vector de fuerza, los kilogramos de tensión, el ángulo de flexión y el tiempo de exposición, adaptándolos a la anatomía y condición específica del paciente. Sin embargo, cuando este mecanismo se aplica en el hogar mediante kits adquiridos en internet, los riesgos se multiplican. La falta de control biomecánico y el desconocimiento de patologías preexistentes pueden desencadenar consecuencias graves: desde la disección de la arteria vertebral y accidentes cerebrovasculares, hasta la rotura de hernias discales, compresión medular, fracturas óseas en personas con osteoporosis no diagnosticada y espasmos musculares que agravan el dolor original.
Karen Osorio, directiva del Observatorio, subrayó que “esta práctica deja al consumidor desprotegido, sin advertencias claras sobre contraindicaciones absolutas como la artritis reumatoide, tumores óseos, infecciones vertebrales o la misma osteoporosis”. La especialista recalcó que “la tracción cervical es un procedimiento clínico de alta precisión que debe realizarse exclusivamente bajo control especializado y previo diagnóstico por imagen. Convertirlo en un producto de consumo masivo, sin regulación, calibración ni advertencias, expone a la población a riesgos totalmente innecesarios”.
El informe del Observatorio advierte que un usuario en casa no tiene cómo medir la fuerza ejercida ni reconocer las señales de alerta ante una compresión vascular o nerviosa inminente. “Dejar la salud cervical al criterio de un instructivo traducido automáticamente es una imprudencia que el Estado debe detener”, señala el documento. Por ello, la entidad pedirá que se bloqueen las ventas no reguladas y que se establezcan advertencias obligatorias en aduanas para impedir el ingreso de estos artefactos sin control sanitario.
Mientras tanto, los expertos recomiendan alternativas seguras y validadas para el alivio del dolor cervical: programas de ejercicios de movilidad y flexibilización guiados por profesionales, fortalecimiento de la musculatura postural, optimización ergonómica en el puesto de trabajo y pausas activas durante la jornada laboral. “No podemos permitir que el dolor cotidiano lleve a las personas a soluciones rápidas que terminan siendo exponencialmente más dañinas que el problema original. La salud pública debe anticiparse a estos riesgos antes de que tengamos que lamentar secuelas irreversibles en la población”, concluyó el Observatorio. Y añadió: “El alivio del dolor es un derecho, pero debe garantizarse con evidencia, profesionalismo y seguridad, no con herramientas mecánicas de dudosa procedencia vendidas al mejor postor”.

