Un viajera llamada Valeska Urrea Collao (IG: @la__.vale), de 38 años, publicista e instructora de Yoga Infantil.
Pero, más allá de los títulos, es mujer que decidió escuchar una inquietud interna: conocer su propio país.
“Porque sí, claramente siempre está esa idea de viajar al extranjero, de conocer lo de afuera, lo cual creo que está bien es muy válido, pero yo sentí algo distinto. Sentí que antes de cruzar fronteras, quería recorrer Chile, entenderlo, vivirlo y traspasar mi experiencia a más personas y motivarlos a escoger Chile, como destino a la hora de planificar sus viajes”
Y fue justo ahí donde tomo la mejor decisión y más importante: dejar el trabajo convencional para construir una vida más libre, más flexible, más alineada con lo que soñaba. Y aunque suene inestable para algunos, para ella es todo lo contrario: es una forma de vida que me llena, me mueve y me hace sentir profundamente conectada.
Uno de los mayores desafíos y por supuesto un gran logro de este maravilloso camino ha sido viajar sola.
“Te mentiría si te digo que tuve miedo, pero si mucha incertidumbre, lo favorable es que Te conoces, tomas decisiones, te enfrentas a lo desconocido y descubres que eres capaz de mucho más de lo que pensabas.”
En su caso, no solo fue viajar, también es decidir cada cierto tiempo mudarme y habitar en distintas ciudades.
Eso significa que debió adaptarse a nuevos ritmos, de conectar con personas y realidades distintas. “Eso cambia completamente la forma en que ves tu propio país.”
Hoy vive de forma itinerante, moviéndome por Chile, siendo un poco “forastera” en mi propio país.
¿Pero qué es realmente viajar por Chile?
Viajar por Chile es viajar por muchos mundos en uno solo y comienzas a entender porque tantos viajeros de distintos países son capaces de viajar tantas horas y kilómetros solo para maravillarse con Chile.
Es un país que sorprende constantemente. No solo por sus paisajes que son impresionantes sino por todo lo que hay detrás: los colores, los aromas, la cultura y la identidad de cada lugar.
Porque aunque compartimos territorio, cada ciudad tiene su propia energía y costumbres.
Es recorrer un país que cambia de piel en cada tramo, en cada zona, donde los colores del norte te llenan de fuerza, con sus paisajes intensos, su cultura ancestral y ese cielo que parece no tener fin. Es pasar por la zona centro, con su equilibrio entre lo urbano y lo tradicional, donde la vida se mueve rápido pero aún guarda rincones llenos de historia y raíz. Es llegar al sur y sentir cómo todo se vuelve más lento, más verde, más profundo donde la lluvia es un gran protagonista, los imponentes bosques para finalizar, en la Indómita Patagonia, a su inmensidad, a su silencio poderoso, a esa belleza que no se explica, solo se siente.
Creo profundamente que viajar por Chile no es solo una opción, es una gran oportunidad para valorar lo que tenemos, de apoyar el turismo, de descubrir lugares que muchas veces incluso pasan desapercibidos y de generar experiencias reales, cercanas y significativas. Nos hace valorar aún más nuestra tierra, nuestras raíces y nuestra gente.
Escogí Chile, porque en ninguna otra parte del mundo, voy a encontrar la riqueza natural que tenemos aquí y difundirlo es una gran misión que me propuse, porque quiero que más Chilenos/as se enamoren de su país y se sientan orgullosos de su territorio, lo miren con otros ojos, que se den el tiempo de recorrerlo para que entre todos lo cuidemos.
A veces buscamos lejos lo que existe aquí mismo y Chile, con toda su diversidad y belleza, nos recuerda que hay un mundo entero por descubrir dentro de nuestro propio país.
