El negocio de los perfumes en Chile registró un crecimiento desde la pandemia. Según datos del Servicio de Impuestos Internos (SII) recopilados por la Cámara de Comercio de Santiago, las ventas de artículos de perfumería sumaron US$261 millones en 2024, un 68,4% más que los US$155 millones registrados en 2020. Al cierre del año pasado operaban 5.104 empresas y comercios especializados en este rubro, generando 321.056 puestos de trabajo. Esto representa 1.676 empresas más que las 3.428 registradas hace diez años.

En la Región Metropolitana existen alrededor de 250 comercios dedicados a vender perfumes, un aumento del 50% respecto a 2019, según la consultora GPS Property. Las comunas con mayor concentración son Santiago Centro, Maipú, Puente Alto, La Florida, Ñuñoa, Las Condes, Providencia y Estación Central. Neeraj Mohandas, gerente comercial de Elite Perfumes, cadena con tiendas en cinco centros comerciales, explicó que la pandemia modificó los hábitos de compra: la gente redescubrió el perfume como un ritual personal y está dispuesta a invertir más en fragancias.

El perfil del comprador es una mujer de entre 28 y 50 años, de segmento medio y medio-alto, que elige según su gusto personal. También creció el interés entre hombres de 25 a 30 años. Las fechas de mayor venta son noviembre y diciembre por Navidad, aunque el Cyber Day se convirtió en un evento donde las ventas pueden multiplicarse hasta diez veces respecto a un día normal. Mohandas señaló que el consumidor chileno compara precios y espera ofertas, lo que presiona los márgenes pero permite captar clientes.

Parte del crecimiento se explica por la llegada de perfumería árabe al país, fragancias importadas desde Turquía y Emiratos Árabes Unidos que imitan perfumes de diseñador a precios menores. Las importaciones de perfumes alcanzaron US$2.128 millones en 2025, casi tres veces más que los US$760 millones de 2020. En Alisha Perfumes, otra cadena especializada, seis de las siete marcas más vendidas son árabes: Lattafa, Armaf, Grandeur, Afnan, Al Haramain y Rosasi. Desde Elite Perfumes indicaron que este segmento no desplazó a los perfumes tradicionales, sino que amplió el mercado incorporando a consumidores con presupuesto limitado que antes no participaban.

Qué significa para tu bolsillo: El aumento de tiendas y la llegada de perfumes árabes significa más opciones para distintos presupuestos. Mientras un perfume de diseñador puede costar entre $50.000 y $150.000, las alternativas árabes parten desde $15.000, permitiendo acceder a fragancias de larga duración a menor precio. Esto amplía las alternativas de consumo en un producto que antes era considerado de lujo.

Fuente: La Tercera.