El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) reportó un balance de 13 fallecidos tras el paso de sistemas frontales que afectaron a Chile durante los últimos días. El temporal, alimentado por un río atmosférico, provocó inundaciones, desbordes de ríos, aluviones y marejadas desde el Norte Chico hasta la zona sur del país, dejando además decenas de miles de personas afectadas, miles de damnificados y más de cien mil aislados durante el momento crítico de la emergencia, según el organismo.
Las regiones de Coquimbo y Atacama registraron algunos de los impactos más significativos, con precipitaciones que alcanzaron en dos días el equivalente a un año completo de lluvia en zonas habitualmente afectadas por sequía, según datos meteorológicos. En la estación meteorológica del aeropuerto La Florida de La Serena, julio acumuló cerca de 176,4 milímetros de precipitación. Las consecuencias del temporal se extendieron desde Valparaíso hasta Los Lagos, con daños en caminos, puentes y servicios básicos.
Días después del paso del sistema frontal, numerosas localidades continúan enfrentando las secuelas del temporal. Sectores rurales permanecen sin suministro estable de agua potable debido a daños en sistemas de Agua Potable Rural (APR), mientras brigadas trabajan para restablecer el servicio eléctrico. En distintos puntos del Norte Chico persisten problemas de conectividad, con caminos destruidos y puentes socavados que mantienen comunidades parcialmente aisladas.
El climatólogo de la Universidad de Concepción e investigador del CR2, Martín Jacques, calificó lo ocurrido como un evento meteorológico de características poco habituales. Según Jacques, se trató de una secuencia de tormentas caracterizada por su persistencia, intensidad y extensión latitudinal, que combinó lluvias intensas, rachas de viento, marejadas, inundaciones costeras y desbordes de cauces. La investigadora del Centro Agrimed de la Universidad de Chile, Paula Santibáñez, destacó que lo poco habitual fue la combinación entre persistencia, extensión territorial y concentración de las precipitaciones sobre una zona semiárida.
El temporal también generó una recuperación de embalses que hasta hace semanas permanecían prácticamente vacíos, devolviendo nieve a la cordillera en la zona central. Las autoridades continúan desplegando recursos para atender la emergencia, mientras persisten desafíos en la coordinación entre instituciones del Estado y la sociedad civil.

