El índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos subió 0,4% en agosto respecto al mes anterior, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales de ese país. En los últimos doce meses, el alza acumulada llegó a 3,4%. La cifra coincidió con lo que esperaban los analistas, pero la inflación subyacente —que no considera alimentos ni energía— subió 0,3% mensual, una décima más de lo proyectado.

El precio de la gasolina subió 3,9% en el mes y explicó más de un tercio del aumento total del IPC. El índice de energía en su conjunto subió 2,1% y acumula un incremento de 16,3% en doce meses. Los alimentos subieron 0,1%, mientras que los costos de vivienda aumentaron 0,3% tras haberse moderado en los dos meses anteriores. También subieron los pasajes aéreos, el alojamiento, los autos usados, la educación y las comunicaciones.

Tras conocerse el informe, los operadores financieros elevaron sus expectativas de que la Reserva Federal (Fed) suba su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual en su reunión de la próxima semana. La probabilidad de ese escenario pasó de cerca de 70% a 90%, según la herramienta FedWatch de CME Group, que sigue los precios de los futuros de fondos federales. La tasa de fondos federales se ubica actualmente en un rango de 3,5% a 3,75%.

Qué significa para tu bolsillo: Cuando la Fed sube su tasa, el dólar tiende a fortalecerse y eso puede encarecer productos importados como electrónica, ropa y algunos alimentos. Además, puede presionar al Banco Central de Chile a mantener tasas altas para evitar que el peso se debilite, lo que influye en el costo de los créditos hipotecarios y de consumo.

Según Lucas Arana, analista de mercados de Capitaria, el alza del componente subyacente por sobre lo esperado “es especialmente relevante porque muestra que las presiones inflacionarias siguen siendo más persistentes de lo previsto”. Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB, sostuvo que lo que probablemente pese más en la decisión de la Fed es la aceleración mensual del núcleo inflacionario, “porque eso indica que la desinflación acumulada en doce meses no necesariamente está describiendo bien la presión más reciente sobre los precios”.

Fuente: La Tercera.