El fútbol chileno tuvo un polémico fin de semana con la fecha 9 del Torneo Nacional.
Ayer domingo, la Universidad de Chile perdió 1-0 ante Ñublense en Chillán en un cotejo marcado por la controversia.
Corrían 32 minutos cuando Jovany Campusano le fue muy fuerte a Javier Altamirano. El juez Cristian Galaz ni siquiera la revisó en el VAR y, para peor, tampoco lo amonestó. Luego, hubo otra durísima falta de Gabriel Graciani a Marcelo Morales que tampoco se revisó.
En la U explotaron ante estas determinaciones de Galaz. Altamirano no se escondió y se quejó fuerte: “Ya es un tema en que, como club, estamos entregados. En esta pasada no hubo ni revisión de VAR, la patada fue clara, más allá de que él quiera jugar o no. Después me sacan amarilla porque, según el árbitro, le quise pegar a un jugador”.
“Queda esa sensación de por qué no van a verla al VAR. ¿Qué están esperando, que uno salga lesionado? Nos frustra, pero esto viene del año pasado. Hay que ser autocríticos, cada árbitro tiene su punto de vista”, agregó. Marcelo Díaz fue otro que disparó: “Me parece que es roja de aquí a la China. Esa jugada pudo ser roja, pero no lo tomaron así.”
Tenemos que hacer nuestro mejor trabajo, que es hacer goles y ganar, cosa que hoy no nos resultó”. Roberto Tobar, jefe de los árbitros en Chile, tuvo que salir a explicar la jugada de Altamirano: “Si hiciéramos un close-up y nos centráramos netamente en el punto de contacto, la acción podría verse brutal. Sin embargo, debemos entender el contexto: el jugador quiere rechazar el balón y se topa con la pierna del futbolista de Universidad de Chile, quien intenta bloquear el disparo. Nosotros revisamos estas situaciones en seminarios, clases prácticas y devoluciones para aplicar una interpretación basada en lo que el jugador realmente intenta realizar.
El jugador juega primero la pelota y, después de eso, termina impactando con esa patada que se ve en las imágenes. Si no hubiese tocado el balón primero, habría sido claramente tarjeta roja”.
