El exsuperintendente de Pensiones abordó las pérdidas registradas en el fondo más conservador del sistema, enfatizando que el objetivo de las administradoras debe ser la protección de los ahorros y no la especulación sobre el comportamiento de las tasas de interés.

Tras las recientes fluctuaciones y pérdidas registradas en el Fondo E de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) —el cual acumuló un retroceso real de 10,39% en el año impulsado por caídas en renta fija e instrumentos derivados—, el exsuperintendente de Pensiones, Osvaldo Macías, enfatizó que la autoridad reguladora advirtió oportunamente a las administradoras respecto de los riesgos involucrados.

«Un fondo de pensiones no tiene como objetivo especular, ni jugarse por una determinada baja o alza de tasas. Las AFP transparentemente tienen que darle explicaciones a sus afiliados», sostuvo Macías.

Advertencias reiteradas y gestión de riesgo

Según explicó el exsuperintendente, el organismo regulador mantuvo una supervisión estrecha y constante frente a la exposición al riesgo que estaban asumiendo las administradoras de fondos mediante instrumentos financieros y contratos de derivados (swaps).

  • Canales formales de alerta: Macías subrayó que las advertencias se transmitieron de manera directa a ejecutivos y directorios mediante reuniones presenciales u oficios escritos que solicitaban justificar las decisiones de inversión adoptadas.

  • Cumplimiento del rol fiscalizador: «En este caso se pueden decir muchas cosas, pero pienso que el regulador cumplió con su deber de advertencia a las AFP de forma repetitiva y en todas las instancias», remarcó.

Origen de las pérdidasy extensión de duración

El exjefe del servicio regulador precisó que el Fondo E está diseñado para servir de transición hacia la jubilación, por lo que la duración de su portafolio de activos debería alinearse estrechamente con la etapa pasiva (renta vitalicia o retiro programado), estimada en unos 11 o 12 años.

Sin embargo, las administradoras habrían extendido la cartera del Fondo E a horizontes cercanos a los 15 años mediante contratos financieros con el fin de apostar a una eventual baja en las tasas de interés. Al producirse el escenario contrario —un alza de tasas—, el valor de estos activos cayó, provocando un impacto directo en los fondos conservadores.

«Esta estrategia de las AFP tenía un límite, y creo que ese límite lamentablemente fue superado y se actuó un poco más allá de lo que hubiera sido prudente con una estrategia de gestión de riesgo», concluyó Macías.