El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, generó controversia este viernes al poner en duda las circunstancias de la violenta agresión sufrida por la fotoperiodista estadounidense Heidi Levine en Cisjordania ocupada. El incidente, perpetrado por colonos israelíes encapuchados durante una jornada de recolección de aceitunas, ha provocado una ola de condenas internacionales y duras críticas de la oposición política.

El hecho ocurrió cuando un grupo de colonos irrumpió en los olivares palestinos, incendiando cultivos, lanzando piedras y atacando a los presentes. Entre las víctimas se encontraba Heidi Levine, veterana fotógrafa de 64 años deThe Washington Post, quien —a pesar de llevar un chaleco protector claramente identificado con la palabra «PRENSA»— fue arrojada al suelo, golpeada brutalmente y despojada de sus equipos fotográficos, teléfono móvil y documentos personales. Levine y dos ciudadanos palestinos tuvieron que ser trasladados de urgencia a un centro hospitalario para recibir atención médica por heridas de consideración.

Ante la conmoción causada por las imágenes del ataque, Netanyahu sostuvo que la investigación oficial esclarecerá los hechos «y no los titulares». Asimismo, cuestionó el relato mediático argumentando que no se debe permitir que «incidentes controvertidos sean utilizados para demonizar a los cientos de miles de residentes judíos de Judea y Samaria [Cisjordania] que respetan la ley».

La postura del mandatario provocó una inmediata reacción por parte del diario The Washington Post, cuyos directivos desmintieron las dudas sembradas por el Gobierno israelí. La dirección del medio insistió en que Levine fue agredida sin justificación alguna mientras ejercía sus funciones informativas, exigiendo una investigación transparente y la pronta identificación de los responsables.

En el ámbito político interno, líderes de la oposición condenaron sin paliativos el ataque y criticaron la pasividad gubernamental. Yair Lapid calificó la violencia de los colonos como «una vergüenza para el Estado de Israel y una deshonra para el pueblo judío», responsabilizando al Ejecutivo por permitir un clima de impunidad. Por su parte, la Asociación de la Prensa Extranjera (FPA) en Israel instó a las autoridades a llevar de inmediato ante la justicia a los agresores.

Este episodio se enmarca en un alarmante repunte de violencia por parte de colonos extremistas en Cisjordania, coincidiendo con la temporada anual de cosecha de aceitunas, que activistas y organismos de derechos humanos prevén como una de las más violentas registradas en los últimos años.