Un nuevo balde de agua fría recibió este martes la economía chilena. De acuerdo con el informe de Cuentas Nacionales publicado por el Banco Central, elProducto Interno Bruto (PIB) anotó una contracción interanual de 0,2% durante el segundo trimestre del año, arrastrando al país a completar todo un semestre en terreno negativo.

La cifra —que profundiza la preocupación en el mercado y los gremios productivos— se suma a la caída de 0,3% registrada en el primer trimestre, consolidando un escenario de estancamiento prolongado. Pese a que, en términos desestacionalizados, la actividad no mostró variación frente al período previo (lo que evita técnicamente una recesión trimestral consecutiva), el balance general del primer semestre confirma que la economía nacional no logra levantar cabeza.

Factores de peso: Minería y construcción a la baja

Según detalló el ente rector, la contracción experimentada entre abril y junio estuvo fuertemente incidida por el desempeño de sectores clave:

  • La minería: Volvió a ser el principal ancla de la economía, acumulando su cuarto trimestre consecutivo a la baja. El retroceso respondió fundamentalmente a menores leyes de mineral y ajustes operacionales en la gran minería del cobre, pese a que otros rubros como la extracción de litio, oro y plata mostraron signos de resiliencia.

  • La construcción: Constituyó otro de los flancos más débiles del período, registrando una caída de3,2%, golpeada por una menor inversión en obras de ingeniería y la debilidad general de sus componentes.

  • Inversión deprimida: La formación bruta de capital cayó un3,9%, un resultado que el Banco Central asoció directamente a una desacumulación de inventarios —en particular de productos manufacturados— y a la persistente cautela del sector privado frente al escenario macroeconómico.

Los sectores que amortiguaron el golpe

No todo el panorama fue negativo. El informe del Banco Central constató que algunos rubros lograron contrarrestar una caída mayor, evitando un deterioro más profundo de la actividad:

  • Servicios financieros: Lideraron el dinamismo trimestral con un crecimiento de3,1%.

  • Comercio y servicios personales: Ambos anotaron expansiones de 2,4%, reflejando un consumo de los hogares que, aunque moderado, mantiene cierta resiliencia.

  • Servicios de vivienda e inmobiliarios (+2,3%) y el sector de electricidad, gas, agua y gestión de desechos (+1,7%) también aportaron cifras positivas al balance general.

Reacciones y perspectivas

Con un primer semestre completamente en rojo, la presión sobre las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2026 se intensifica. Analistas y expertos advierten que las cifras confirman la urgencia de dinamizar la inversión y destrabar los permisos sectoriales, en un momento donde los costos operacionales, la debilidad en las ventas y las confianzas contenidas continúan frenando la contratación de empleo formal y la reactivación productiva.