El 91% de los chilenos tiene expectativas negativas sobre el empleo, según la encuesta Plaza Pública de Cadem realizada el 2 de septiembre. Es el registro más bajo desde mediados de 2020, cuando el país atravesaba la pandemia. La medición se realizó días después de que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informara que la tasa de desocupación subió a 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026, su nivel más alto en cinco años.

La percepción de que Chile va por mal camino alcanzó un 63%, el punto más alto del actual gobierno, mientras solo el 32% cree que el país avanza bien. El dato coincide con la caída de 1,5% que registró el Imacec —indicador mensual de actividad económica— en julio respecto al mismo mes del año anterior, el resultado más bajo desde marzo de 2023. El 83% de los encuestados dijo que ese retroceso no lo sorprendió.

Sobre la situación económica personal, el 82% de los consultados considera que su capacidad para comprar bienes y servicios es negativa, la cifra más alta desde julio de 2014, cuando comenzó esta medición. Solo el 10% declara que el presupuesto familiar le alcanza bien y logra ahorrar, el 52% dice que le alcanza justo para llegar a fin de mes y el 36% que no le alcanza. Al preguntar por el principal problema económico del país, el 41% mencionó el aumento de precios y la inflación, el 24% el bajo crecimiento y el 22% el desempleo.

Respecto al futuro, solo el 24% cree que la situación económica mejorará durante el segundo semestre, el 37% que se mantendrá igual y el 36% que empeorará. Tras la aprobación de la reforma tributaria, apenas el 4% cree que el crecimiento económico aumentará en el corto plazo, mientras el 33% piensa que disminuirá. Los indicadores que más preocupan a las familias son la tasa de desempleo (mencionada por el 50% en total de respuestas), la inflación (44%) y el valor de la UF —unidad de fomento, que se usa para calcular créditos hipotecarios y arriendos— (43%).

Qué significa para tu bolsillo: La encuesta mide percepciones y no cambios concretos inmediatos, pero refleja el temor a perder el empleo o no encontrar trabajo, en un contexto donde la cesantía subió a 9,5%. La preocupación por la inflación y la UF indica que las familias sienten presión en el pago de arriendos, dividendos y en el precio de productos básicos, aunque el efecto exacto dependerá de cómo evolucionen estos indicadores en los próximos meses. Fuente: La Tercera.