La Justicia Electoral brasileña ha elevado la presión sobre los gigantes tecnológicos en plena recta final de las elecciones presidenciales. El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil otorgó este domingo un plazo perentorio de 24 horas a la empresa Meta —propietaria de redes sociales clave como Instagram, Facebook y WhatsApp— para demostrar que sus herramientas de inteligencia artificial y algoritmos de distribución no benefician ni perjudican a ninguno de los candidatos que se disputan el balotaje presidencial.
La resolución, dictada por el ministro del TSE Marco Aurélio Bellizze, responde a acusaciones cruzadas e inconsistencias detectadas en la visibilidad digital del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y del senador Flávio Bolsonaro (PL). De no cumplir íntegramente con los requerimientos dentro del plazo establecido, la multa diaria fijada para la multinacional se elevará de 500.000 a 1 millón de reales (aproximadamente 180.000 dólares) hasta el cierre de la jornada electoral.
Puntos clave de la medida judicial:
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Auditoría de Algoritmos e IA: Meta deberá certificar que sus sistemas de recomendación, alcance orgánico y la herramienta Meta AI no aplican restricciones selectivas o desiguales sobre los contenidos políticos ni sobre la generación de imágenes y búsquedas relacionadas con las candidaturas.
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Control de Anuncios y Patrocinios: La compañía está obligada a esclarecer los criterios de aprobación e impulsión de anuncios pagados, tras denuncias de bloqueos y caídas en las métricas de alcance en las campañas.
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Combatir Redes Inauténticas: El tribunal exige un reporte detallado sobre el desmantelamiento de redes de perfiles falsos y la correcta etiqueta o transparencia en contenidos generados o alterados mediante inteligencia artificial (sintéticos).
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Rechazo a plazos unilaterales: El ministro Bellizze enfatizó que la empresa no puede modificar de forma unilateral los tiempos fijados por la Justicia Eleccionaria en medio de una contienda electoral donde «la utilidad del proceso depende del tiempo».
Antecedentes y disputa política
La decisión del TSE surge a raíz de representaciones legales impulsadas por la coligación de apoyo al presidente Lula, a la cual se sumó como parte interesada la campaña de Flávio Bolsonaro. Ambas corrientes acusaron a la plataforma de distorsiones en la entrega de contenidos, caídas abruptas de interacción y restricciones en el alcance de publicaciones clave.
Con esta intimación, la Justicia Eleccionaria de Brasil reafirma su doctrina de estricto control sobre las grandes plataformas tecnológicas durante el proceso democrático, garantizando la equidad de condiciones entre las candidaturas y evitando cualquier interferencia algorítmica en la decisión de los votantes.

