La economía de Estados Unidos se expandió a un ritmo anualizado de 1,5% entre abril y junio de 2026, según confirmó la Oficina de Análisis Económico (BEA) en su segunda estimación del período. La cifra no varió respecto del dato preliminar publicado en julio, pero representa una desaceleración frente al 2,1% registrado en los primeros tres meses del año.

La BEA realizó ajustes en los componentes del cálculo: el gasto de los consumidores fue revisado al alza, pero ese aumento quedó compensado por una corrección también al alza en las importaciones, que se descuentan del Producto Interno Bruto (PIB). Dentro de los servicios, el ajuste se concentró en salud, mientras que en bienes hubo correcciones a la baja en artículos recreacionales, vehículos y productos energéticos.

El crecimiento del segundo trimestre se sostuvo en el gasto de las familias, las exportaciones y la inversión, aunque fue parcialmente frenado por una caída del gasto público. La desaceleración respecto del primer trimestre se explica principalmente por esa reducción del gasto de gobierno y por un menor dinamismo de la inversión y las exportaciones, según detalló la BEA en su comunicado oficial.

Ignacio Mieres, responsable de investigación de la plataforma de inversiones XTB, señaló que las cifras confirman que la actividad económica continúa expandiéndose y que el consumo privado sigue mostrando dinamismo, lo que indica que la demanda interna estadounidense permanece en niveles sostenidos.

Qué significa para tu bolsillo: El crecimiento de la economía estadounidense influye indirectamente en Chile a través del comercio y el precio del dólar. Una economía norteamericana con menor dinamismo puede reducir la demanda por exportaciones chilenas como el cobre, lo que podría afectar el empleo en la minería y el valor del peso. El efecto concreto en los precios locales dependerá de cómo evolucione la situación en los próximos meses.