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Eduardo Oliva falleció tras sufrir una grave descompensación luego de correr seis cuadras para encarar a los asaltantes y recuperar la mercadería robada desde su camión.
Un trágico hecho conmociona a la Región del Maule y reabre el debate sobre la inseguridad que enfrentan a diario los trabajadores del rubro del reparto y la distribución. Eduardo Oliva, un trabajador del sector, perdió la vida tras sufrir una severa descompensación física luego de haber corrido seis cuadras para alcanzar a un grupo de delincuentes que momentos antes le había sustraído mercadería desde su vehículo de trabajo.
El incidente se desencadenó mientras el repartidor realizaba sus labores habituales de entrega. Al percatarse del robo de un pack de bebidas desde la carga de su camión, Oliva decidió encarar la situación y perseguir a pie a los asaltantes para intentar recuperar el producto robado. Tras concretar la persecución a lo largo de seis cuadras y enfrentar a los sujetos, la alta exigencia física y el nivel de estrés provocaron su colapso en el lugar. Pese a los esfuerzos por brindarle asistencia, se confirmó su posterior fallecimiento.
El caso ha generado una ola de indignación y profundo dolor entre vecinos, compañeros de gremio y la comunidad local. Bajo el lamento generalizado de que ninguna mercadería justifica la pérdida de una vida humana, la trágica partida de Oliva pone en evidencia los riesgos extremos y la vulnerabilidad a la que se ven expuestos los trabajadores del transporte de carga y reparto en su jornada cotidiana.
Organizaciones locales y allegados a la víctima han expresado su pesar a la familia y hacen un llamado urgente a reforzar las medidas de seguridad para los trabajadores en ruta, instando a las autoridades y empresas a tomar acciones concretas para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.

