La dimisión del presidente Santiago Peña tras la intervención de Ueno Bank enciende las alarmas en el sector financiero chileno y abre el debate político respecto al modelo de baja tributación promovido como referente regional.
La abrupta renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, gatillada por el colapso financiero e intervención estatal de Ueno Bank, ha provocado un fuerte impacto en el escenario político y fiscal chileno. El episodio pone en tela de juicio el esquema de baja carga tributaria y desregulación que el mandatario chileno, José Antonio Kast, había calificado públicamente como un «ejemplo para toda la región» durante su visita oficial a Asunción.
El colapso de la entidad bancaria paraguaya, que acumulaba denuncias por falta de liquidez, fallas en la calidad de activos y presuntos conflictos de interés con el Ejecutivo saliente, no solo derivó en la salida de Peña antes de enfrentar un juicio político en el Congreso, sino que trasladó la preocupación de forma directa al mercado chileno.
Alarma por exposición de fondos previsionales e inversiones
Un grupo transversal de parlamentarios del Senado de Chile presentó un oficio dirigido a la Superintendencia de Pensiones para requerir un informe urgente sobre la eventual exposición de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) chilenas en instrumentos financieros en Paraguay, con especial énfasis en el holding controlador de Ueno Bank y sociedades vinculadas.
Especialistas del ámbito económico y académico han advertido que el principal riesgo de corto plazo para las empresas e inversionistas chilenos radicados en territorio paraguayo radica en la pérdida abrupta de confianza, el congelamiento temporal de activos y la inestabilidad institucional derivada de la crisis.
Impacto en la agenda y debate político en Chile
El desplome del gobierno paraguayo generó inmediatas reacciones en el ámbito político chileno. Sectores de la oposición cuestionaron la validez del relato económico impulsado por el Gobierno, recordando las declaraciones en las que se destacaba el modelo paraguayo como una meta de atracción de capitales mediante la reducción de impuestos.
Consultado por la situación institucional del vecino país, el Presidente Kast señaló escuetamente que«cada país tiene sus realidades y sus situaciones», recalcando que el desarrollo de los acontecimientos responde a dinámicas internas que corresponden resolver al pueblo paraguayo y a sus instituciones.
El impacto de la crisis continuará en evaluación durante las próximas semanas, a la espera de los dictámenes de los organismos fiscalizadores en Chile y la evolución de la transición política en Asunción.

