La Empresa Nacional del Petróleo (Enap) informó que desde este jueves el precio de las bencinas sube $41,3 por litro en todos sus octanajes, mientras que el diésel aumenta $91,5. Es el quinto aumento consecutivo en tres semanas. Con este ajuste, la bencina de 93 octanos quedará en promedio a $1.527 por litro en la Región Metropolitana, la de 95 octanos en $1.554 y la de 97 octanos en $1.620. El diésel alcanzará los $1.558 por litro, según datos de Enap.

Las gasolinas se acercan a sus máximos históricos: $1.546 para la de 93 octanos, $1.595 para la de 95 octanos y $1.645 para la de 97 octanos. Economistas consultados proyectan que esos topes se superarán en las próximas semanas, debido a que el petróleo Brent se mantiene sobre los US$100 por barril desde mediados de septiembre y este miércoles cerró en US$110.

Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, señaló que «considerando el escenario actual con un precio del petróleo sobre US$100 el barril, lo esperable es que de aquí a tres semanas más, es decir, mediados de noviembre, tengamos un nuevo incremento». Ortiz proyecta alzas similares a las de esta semana para la gasolina, en torno a $41 por litro. Para el diésel, indicó que el aumento acumulado desde fines de julio supera los $390 por litro.

Emanoelle Santos, analista de la app de inversiones XTB, indicó que «la perspectiva sigue siendo de presión alcista en el corto plazo» y que para el diésel «el riesgo de nuevas alzas sigue siendo mayor, porque la oferta global permanece ajustada, los inventarios están bajos y los costos de transporte marítimo se mantienen excepcionalmente altos». Gonzalo Escobar, académico de la UNAB, sostuvo que «mientras no se restablezca la normalidad en el suministro, vamos a seguir observando alzas en el mercado doméstico».

Según los cálculos, si se llena un estanque de 50 litros de bencina de 93 octanos, el costo es $2.065 mayor que hace cinco semanas. En el caso del diésel, el mismo estanque cuesta $19.500 más que a fines de julio. Los precios de los combustibles subieron desde marzo, cuando tensiones entre Estados Unidos e Irán afectaron el paso de petróleo por el estrecho de Ormuz, por donde circula más del 20% del crudo mundial. En ese momento, el gobierno modificó el Mepco, el mecanismo que suavizaba las variaciones de precio.