El Banco Central de Chile renovó su Línea de Crédito Flexible (LCF) con el Fondo Monetario Internacional por US$11.800 millones, reemplazando la anterior que era de US$13.800 millones y venció en agosto de 2024, según informó La Tercera. Esta línea funciona como un seguro disponible para usarse en caso de crisis económicas externas, pero hasta ahora Chile no la ha ocupado.

La institución emisora explicó que la línea es de carácter precautorio y temporal, otorgada a países con economías que cumplen ciertos requisitos y sin condiciones por parte del FMI. Esta es la cuarta vez que Chile suscribe este instrumento desde mayo de 2020, y en cada renovación el monto ha disminuido. La primera línea fue por US$23.930 millones.

La reducción del monto responde a que el Banco Central ha ido acumulando reservas propias en dólares, que actualmente suman US$53.523,7 millones. Desde el inicio del programa de acumulación, la institución ha sumado US$5.805 millones en reservas internacionales, lo que permite depender menos de créditos externos para enfrentar eventuales shocks.

El subdirector gerente del FMI, Kenji Okamura, destacó los marcos institucionales de Chile, que incluyen el control de inflación con tipo de cambio flexible y una regla de equilibrio fiscal estructural. Según el funcionario, el crecimiento económico del país se ha moderado por una desaceleración temporal de la minería, parcialmente compensada por el alza del precio del cobre, y Chile sigue expuesto a efectos del conflicto en Medio Oriente y el alza global del petróleo.

Qué significa para tu bolsillo: Esta línea de crédito no tiene efecto directo inmediato en el día a día. Es un respaldo que el Banco Central mantiene disponible en caso de una crisis económica internacional que afecte al país, como una caída del dólar o problemas en los mercados mundiales. De ocurrir eso, el crédito ayudaría a estabilizar el peso chileno y evitar alzas abruptas en los precios de productos importados o las tasas de interés de los créditos.