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Antonio Walker, líder de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), advierte una crisis profunda en el mercado laboral y severos impactos en cultivos clave tras las extremas precipitaciones y contingencias climáticas.
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El gremio cuestiona la falta de proactividad y efectividad de la gestión actual, señalando que la economía “no despega” y exigiendo superar el estancamiento y la inacción política para ir en rescate de la productividad nacional.
Un duro diagnóstico sobre la situación laboral y productiva del país realizó el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, al abordar el complejo escenario que atraviesa Chile, marcado por un desempleo crítico que supera el millón de personas y los recientes estragos climáticos en la zona centro-sur.
En sus declaraciones, el timonel del gremio fue categórico en calificar la coyuntura actual: “La situación es dramática”. Walker señaló que el sector agrícola sufre un doble impacto, combinando la desaceleración económica con los daños de temporales, precipitaciones extemporáneas y granizadas que amenazan seriamente la producción clave del país. Entre los cultivos más comprometidos, advirtió una proyección de caída de entre 30% y 40% en la cosecha de cerezas, uno de los motores exportadores del sector.
Crítica directa a la gestión y al estancamiento político
A la par de la emergencia climática, el presidente de la SNA lanzó una fuerte crítica al desempeño del Ejecutivo y a las autoridades en materia de reactivación y mercado del trabajo, cuestionando la falta de medidas contundentes para dinamizar la economía.
“Frente a esta emergencia laboral, frente a este desempleo brutal, frente a esta economía que no despega, recurramos a la buena política. Hay que dejar las peleas chicas a un lado y concentrar los esfuerzos en la generación de empleo.”
— Antonio Walker, Presidente de la SNA
Desde la SNA sostienen que la respuesta oficial ante la desaceleración y la informalidad laboral ha resultado insuficiente. Según el gremio, el estancamiento de la inversión y la ausencia de una agenda pública agresiva para destrabar proyectos productivos están pasando la cuenta a miles de trabajadores agrícolas y a las familias del sector rural.
Llamado urgente a la acción
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Reactivación económica real: Diseñar incentivos efectivos y directos para la contratación y la inversión rural que contrarresten la pérdida masiva de fuentes laborales.
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Medidas de emergencia para el campo: Agilizar la entrega de ayuda y recursos frescos en las zonas declaradas en emergencia agrícola para amortiguar las pérdidas en los sectores de brotación y cosecha.
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Agilidad en la gestión pública: Fomentar condiciones de seguridad jurídica, combate a la informalidad e infraestructura hídrica para que el campo siga siendo un pilar del crecimiento nacional.
🎙️ DECLARACIÓN PÚBLICA | AGRICULTORES UNIDOS A.G.
«La crisis del campo no nació ayer: es el resultado de décadas de mala representación gremial»
Hoy escuchamos al presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, manifestar su preocupación por el desempleo y la crisis agrícola.
Pero señor Walker, ¿dónde estuvo la SNA durante todos estos años?
La destrucción de nuestra agricultura tradicional no comenzó con las últimas lluvias. Es consecuencia de décadas de distorsiones de mercado, concentración económica, condiciones comerciales arbitrarias y contratos leoninos que han perjudicado a productores de trigo, avena, maíz y tomate industrial.
Chile pasó de aproximadamente 450 mil hectáreas de trigo a cerca de 140 mil. ¡Una caída cercana al 69%! ¿Dónde estuvo la representación gremial mientras desaparecía nuestra capacidad productiva?
Y existe otro problema gravísimo: la falta de transparencia en la formación de precios.
Durante años, agricultores de distintos rubros han cuestionado que exportadoras y agroindustrias no transparenten suficientemente sus mecanismos de liquidación, sus descuentos ni los criterios utilizados para determinar cuánto recibe finalmente el productor.
¡Producimos a ciegas! Sembramos, invertimos, asumimos los riesgos climáticos, financieros y productivos, pero muchas veces desconocemos cómo se construye el precio que finalmente nos pagan.
¿Dónde estuvo la SNA exigiendo transparencia comercial? ¿Dónde estuvo denunciando las condiciones que permiten una fijación unilateral y arbitraria de precios? ¿Por qué nunca se impulsaron con suficiente fuerza mecanismos que permitieran al agricultor conocer y fiscalizar la formación del precio de su propia producción?
Durante décadas, a nuestro juicio, la agricultura tradicional fue utilizada como moneda de cambio, mientras los intereses agroindustriales y exportadores concentraban la representación gremial.
Y aquí existe una contradicción fundamental: cuando una organización incorpora dentro de su estructura intereses agroindustriales que pueden ser contraparte comercial de los productores, ¿cómo garantiza una defensa verdaderamente independiente del agricultor?
¡Menos mal despertamos a tiempo y creamos Agricultores Unidos!
Un gremio independiente, nacido desde el campo, para defender a quienes producen y no a quienes imponen las condiciones de compra.
Hoy vemos las consecuencias: menos siembras, maquinaria paralizada, menor inversión, pérdida de capacidad productiva y miles de familias rurales enfrentando la incertidumbre laboral.
Por eso resulta profundamente contradictorio que quienes encabezaron durante décadas la representación agrícola hoy se manifiesten sorprendidos por una crisis cuyas causas estructurales llevan años sin resolverse.
Señor Walker, la cesantía rural no se combate solamente con discursos ni subsidios. Se combate recuperando la producción nacional, transparentando los precios, enfrentando los posibles abusos de posición dominante y garantizando un verdadero libre mercado.
Desde Agricultores Unidos seguiremos impulsando la Ley del Grano y exigiendo transparencia y competencia en todas las cadenas agrícolas.
Porque el campo chileno no es solamente fruta de exportación. Y quienes durante décadas no enfrentaron estos problemas también deben asumir su responsabilidad gremial.

