El partido entre Everton y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Chile fue suspendido cuando faltaban ocho minutos para el término del tiempo reglamentario, luego de que se lanzaran fuegos artificiales desde la tribuna de hinchas visitantes. Uno de los proyectiles estuvo cerca de alcanzar al jugador Maximiliano Guerrero, mientras otro cayó en la zona donde se ubicaban dirigentes de ambos clubes, según informó La Tercera. El árbitro Piero Maza determinó que no existían condiciones de seguridad para continuar el encuentro, que se desarrollaba con ventaja de 1-0 para los azules.

Pablo Milad, presidente de la ANFP y de la Federación de Fútbol, indicó desde Estados Unidos que el directorio de la Federación resolverá hoy los pasos a seguir. Según el artículo 46.8 de las bases de la Copa Chile, el directorio debe determinar si se completa el tiempo faltante o si el resultado queda como estaba al momento de la suspensión. Milad señaló que los eventuales castigos serán definidos por el Tribunal de Disciplina.

Everton, en su calidad de organizador del espectáculo, realizó diligencias con el personal de seguridad que trabajó en el operativo. Según información obtenida por los dirigentes viñamarinos y consignada por La Tercera, los fuegos artificiales habrían sido enterrados en las cercanías de las tribunas, lo que habría impedido su detección durante los controles de ingreso al estadio.

Cecilia Pérez, presidenta de Universidad de Chile, rechazó la posibilidad de que Everton solicite ser declarado ganador de la llave. Por su parte, el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, manifestó en redes sociales que el partido de vuelta en el Estadio Nacional no debería disputarse con público. Durante la jornada de hoy se realizarán reuniones entre las autoridades de ambos clubes y los organismos del fútbol chileno.