El encuentro de ida de octavos de final de la Copa Chile entre Everton y Universidad de Chile fue suspendido cuando transcurrían 82 minutos, luego que barristas de ambos equipos lanzaran bengalas y pirotecnia. Tras la determinación de las autoridades, el gerente general de Everton, Rodrigo Robles, anunció que solicitará dar la llave por cerrada a favor de su equipo.

La presidenta de Azul Azul, Cecilia Pérez, rechazó esta petición en declaraciones desde Sausalito, según consignó La Tercera. Pérez cuestionó la solicitud del club viñamarino y señaló que la situación le recordó al partido con Independiente, donde el presidente del equipo rival pidió los puntos antes de preocuparse por la seguridad como organizador del espectáculo.

La dirigente también cuestionó la organización del partido por parte de Everton, mencionando que hubo un show de pirotecnia en el primer tiempo y que existieron dos reuniones previas con los capitanes sobre temas de seguridad. Pérez planteó que el partido debería darse por terminado con Universidad de Chile como ganador, considerando que quedaban solo ocho minutos por jugar y la forma en que su equipo estaba desarrollando el encuentro.

Respecto a la definición del caso, Pérez indicó que la decisión corresponde al directorio de la Federación y que respetan su soberanía para determinar lo que proceda. Sobre posibles sanciones, la presidenta de Azul Azul manifestó que castigar a todo el Estadio Nacional no le parece correspondiente, aunque indicó que no tienen problema si Everton decide que su barra no asista al partido de vuelta.