Entrevista a la Abogada Alexandra Pardo Valenzuela: Perspectivas Actuales entre el Mundo Laboral y las Políticas de Cuidado
Alexandra Pardo Valenzuela es una destacada abogada socia del área laboral y penal del estudio Musante & Pardo. Su sólida trayectoria académica incluye un Magíster en Derecho Penal por la Universidad de Talca y la Universidad Pompeu Fabra (España), además de un Diplomado en Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Empresa por la Pontificia Universidad Católica de Chile.
A lo largo de su carrera, ha combinado el ejercicio libre de la profesión y la litigación estratégica con el servicio público, habiéndose desempeñado en instituciones clave como la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) y el Consejo de Defensa del Estado (CDE). Asimismo, su perfil se ha consolidado como una influyente voz pública y promotora activa de los derechos de maternidad, infancia y políticas de conciliación, conectando el rigor técnico del derecho con un profundo sentido social y humano a través de espacios de divulgación y discusión parlamentaria.

Bloque I: Políticas de Cuidado y Corresponsabilidad
- Desde tu rol como especialista y promotora de políticas de cuidado, ¿cómo evalúas el impacto real de las normativas actuales en Chile para lograr una verdadera corresponsabilidad social, y qué vacíos legales persisten a la hora de proteger a quienes cuidan sin perjudicar su empleabilidad?
R:La legislación chilena ha avanzado, pero todavía tenemos un problema estructural: seguimos organizando el trabajo y los cuidados bajo la idea de que existe una persona, generalmente una mujer, disponible para cuidar.
Tenemos normas importantes en materia de conciliación, corresponsabilidad, protección a la maternidad y derechos de las personas cuidadoras. Sin embargo, muchas de estas herramientas siguen operando de manera fragmentada y no necesariamente modifican la distribución real de los cuidados.
Uno de los principales desafíos es que cuidar todavía tiene un costo laboral. Las mujeres siguen enfrentando mayores interrupciones en sus trayectorias laborales, dificultades para acceder a determinados cargos y una penalización asociada a la maternidad.
Por eso, la corresponsabilidad no puede limitarse a decir que los hombres también deben cuidar. Tiene que existir una corresponsabilidad social, donde participen el Estado, las familias, los empleadores y la sociedad.
- A raíz de los debates recientes sobre la baja natalidad y las dificultades de conciliación entre la vida personal y laboral, ¿de qué manera los empleadores en Chile están adaptando sus culturas organizacionales hacia modelos de flexibilidad que realmente reconozcan el autocuidado y las cargas familiares de los trabajadores?
R:La baja natalidad nos obliga a mirar el mercado laboral. No podemos preguntarnos por qué las mujeres tienen menos hijos sin preguntarnos qué condiciones laborales y sociales existen para tenerlos.
Hoy muchas mujeres sienten que deben elegir entre desarrollar una carrera, mantener ingresos o formar una familia. Y eso no es realmente una elección libre si el sistema hace prácticamente incompatibles ambas cosas.
Hay empresas que están avanzando hacia jornadas más flexibles, teletrabajo, permisos, beneficios parentales y culturas organizacionales que valoran los resultados por sobre el presencialismo. Pero todavía existe una brecha importante entre empresas.
Además, la flexibilidad tiene que ser real. Teletrabajar mientras se cuida no necesariamente es conciliación: muchas veces significa trabajar y cuidar simultáneamente.
Bloque II: Desafíos y Conflictos en el Campo Laboral Actual
- En tu ejercicio diario dentro del área laboral y de tutela de derechos fundamentales, ¿cuáles son las vulneraciones más frecuentes que enfrentan hoy los trabajadores en las empresas chilenas y qué tan efectivas son las herramientas judiciales actuales para frenarlas a tiempo?
R:En la práctica veo con mucha frecuencia conflictos relacionados con maternidad, discriminación, represalias, acoso laboral y vulneraciones de derechos fundamentales.
También existe un fenómeno más difícil de acreditar: trabajadores que después de una licencia médica, embarazo, maternidad o ejercicio de algún derecho comienzan a ser excluidos, reciben menos responsabilidades, dejan de ser considerados para ascensos o finalmente son desvinculados.
La tutela laboral ha sido una herramienta muy importante porque permitió entender que los derechos fundamentales también entran a la empresa. El trabajador no deja su dignidad, privacidad o derecho a no ser discriminado en la puerta del lugar de trabajo.
El problema es que muchas veces la respuesta judicial llega cuando la relación laboral ya está completamente deteriorada o incluso terminada. Por eso necesitamos fortalecer también los mecanismos preventivos.
- Con la masificación de los modelos híbridos y la hiperconectividad digital, los límites entre la jornada de trabajo y el tiempo de descanso se han vuelto difusos. ¿Qué desafíos legales presenta este escenario para el derecho a la desconexión y la salud mental de los equipos?
R:Uno de los grandes problemas actuales es que podemos salir físicamente del trabajo, pero el trabajo puede seguir entrando a nuestra casa a través del teléfono.
WhatsApp, correo electrónico y las distintas plataformas han hecho mucho más difusa la frontera entre jornada y descanso. Y esto no afecta solamente a quienes teletrabajan.
Tenemos que empezar a entender la desconexión no como un beneficio otorgado por un empleador, sino como una condición necesaria para que exista descanso efectivo.
También existe un desafío cultural: muchas organizaciones siguen premiando implícitamente al trabajador que responde a cualquier hora. Si responder un WhatsApp a las once de la noche se transforma en una expectativa permanente, entonces la jornada laboral, en los hechos, nunca termina.

