La familia Heller Solari finalizó en agosto la división de su patrimonio empresarial, que incluye participaciones en el retail Falabella, medios de comunicación, salud privada, transporte de carga, industria láctea y crianza de caballos, según informó La Tercera. Liliana Solari Falabella, de 86 años, y sus hijos Andrea y Carlos acordaron separar los activos que habían administrado juntos a través de la sociedad Bethia S.A., manteniendo cada uno un tercio de participación pero en negocios distintos.

Según el medio, las acciones de Falabella representan la parte de mayor valor del patrimonio, sumando cerca de 667 millones de dólares al cierre del viernes. Fuentes consultadas por La Tercera indicaron que Andrea Heller recibió la mayor parte de estas acciones, mientras su hermano Carlos y su madre recibieron porciones menores. Andrea también habría obtenido dos pisos de la torre Titanium en Santiago, actualmente arrendados a la minera BHP.

Carlos Heller retuvo el control de tres empresas: el canal de televisión Mega, la empresa láctea Ancali (que produce 70 millones de litros de leche al año, según La Tercera) y la compañía de transporte Sotraser (que opera más de 600 camiones). A cambio, cedió la mayor parte de su participación en Falabella a su hermana. También conservó el Haras Don Alberto en Los Ángeles, dedicado a la crianza de caballos de carrera.

Liliana Solari se quedó con la empresa estadounidense Don Alberto Corporation, que posee un predio de 169 hectáreas en Kentucky dedicado a la crianza de caballos finasangre. La matriarca también conservó Aero Andina S.A., sociedad que agrupa los aviones privados y helicóptero de la familia. Según las fuentes consultadas por el medio, la repartición respetó el deseo de Solari de mantener el negocio hípico.

Qué significa para tu bolsillo: Esta división no afecta directamente los precios ni servicios de uso cotidiano. Sin embargo, define quién controla empresas con presencia en el mercado: Mega, Sotraser (que transporta mercaderías) y una parte de Falabella (donde opera la tarjeta CMR). Los cambios en la propiedad podrían influir en las decisiones de estas compañías a futuro.