La próxima temporada triguera en la Región de O’Higgins enfrenta un escenario complejo. El aumento sostenido en los costos de producción, el elevado precio de los fertilizantes y combustibles, junto con la incertidumbre de los mercados, están provocando una importante reducción en la superficie destinada a la siembra de trigo para la campaña 2027. Esta situación genera preocupación entre agricultores, contratistas y todos los actores vinculados a la cadena productiva del cereal.
Durante la temporada 2026-2027 ya se advertía un panorama desfavorable para los cultivos extensivos. Diversos análisis del sector señalaban que, en el caso de O’Higgins, los altos costos de producción exigían rendimientos excepcionalmente elevados para alcanzar el punto de equilibrio económico, desincentivando la inversión de muchos productores.
En este contexto, numerosos agricultores han optado por disminuir la superficie sembrada o reemplazar el trigo por cultivos de menor riesgo económico. La decisión responde principalmente a la pérdida de rentabilidad, donde el incremento en los costos de insumos, labores mecanizadas, transporte y financiamiento supera las expectativas de retorno.
Para quienes prestan servicios agrícolas, la reducción de la superficie cultivada también representa un fuerte impacto económico. Nicolás Larenas, prestador de servicios agrícolas de la Región de O’Higgins, explica la realidad que enfrenta el rubro:
“Como prestador de servicios agrícolas, vemos con mucha preocupación la disminución de la siembra de trigo para la temporada 2027. Cada hectárea que deja de sembrarse significa menos trabajo para contratistas, operadores de maquinaria, transportistas y muchas familias que dependen directa o indirectamente de esta actividad. Hoy muchos agricultores simplemente no pueden asumir los altos costos de producción y prefieren reducir sus siembras antes que arriesgar pérdidas económicas.”
La disminución de la superficie sembrada no solo afecta a los productores, sino también a toda la economía rural. Empresas de servicios agrícolas, proveedores de insumos, talleres mecánicos, transportistas y molinos podrían experimentar una menor actividad durante la próxima campaña, generando un efecto multiplicador en las comunas agrícolas de la región.
Especialistas del sector coinciden en que el desafío será recuperar la competitividad del cultivo mediante mejores condiciones de mercado, mayor eficiencia productiva y políticas que permitan reducir la presión de los costos sobre los agricultores. De lo contrario, la tendencia podría consolidarse durante las próximas temporadas, comprometiendo la producción regional de uno de los cereales más importantes para la seguridad alimentaria del país.
Nicolas Larenas Peña | Gerente General Lupani


Una es la cantidad sembrada y otra es la que será productiva hay potreros bajo agua