La junta de acreedores respaldó la continuidad del liquidador de Asesorías e Inversiones Sartor. El plan contempla entre seis y ocho meses de trabajo, doce entidades financieras invitadas a presentar propuestas y una nueva reunión el 8 de septiembre para avanzar en la elección del asesor de la operación.
La primera junta de acreedores de Asesorías e Inversiones Sartor S.A. despejó una de las principales incertidumbres del proceso: Eduardo Godoy seguirá conduciendo la liquidación de la matriz del grupo financiero.
Según antecedentes publicados por Pulso, el liquidador recibió el respaldo del 76% de las acreencias representadas en la reunión. Participaron 16 de los 21 acreedores con derecho a voto, correspondientes a créditos por más de $33.732 millones. El pasivo verificado de la sociedad alcanza los $37.965 millones.
La ratificación entrega continuidad a la administración concursal. El comprador, el mecanismo definitivo de enajenación y el asesor financiero encargado de estructurar la operación siguen pendientes.
Qué se busca vender
La estructura requiere una precisión importante. Azul Azul no está en liquidación y continúa siendo administrada por su directorio.
La sociedad sometida al procedimiento concursal es Asesorías e Inversiones Sartor S.A., que recuperó el 90% de las cuotas del Fondo de Inversión Privado Tactical Sport luego de dejarse sin efecto la compraventa celebrada en 2024 con Inversiones Antumalal, ligada a Michael Clark.
Tactical Sport es el accionista que posee el 63,07% de las acciones Serie B de Azul Azul. Ese paquete entrega el control de la concesionaria y constituye uno de los activos más relevantes vinculados a la liquidación.
Godoy tampoco es propietario directo de las acciones ni liquidador de Azul Azul. Su responsabilidad consiste en administrar el patrimonio de Asesorías e Inversiones Sartor, ejecutar los acuerdos de los acreedores y buscar la mayor recuperación posible dentro de las reglas concursales. La estructura de propiedad fue informada tras la resciliación de julio.
Un proceso de seis a ocho meses
Durante su exposición ante los acreedores, Godoy estimó que la preparación y venta del paquete controlador podría demorar entre seis y ocho meses.
Ya fueron enviadas solicitudes de propuestas a doce entidades, entre bancos de inversión y corredoras de bolsa. La invitación busca encontrar una institución capaz de estructurar la operación, identificar potenciales compradores y organizar un procedimiento competitivo.
En una primera etapa se había considerado a LarrainVial, BTG Pactual, Banchile, Link Capital, Altis y Landmark. Solo esta última presentó una cotización. La búsqueda se amplió posteriormente a otras entidades del mercado.
El tamaño estimado de la operación, cercano a US$15 millones según referencias recogidas por Pulso, y su elevada exposición pública han reducido el interés de algunos asesores. Ese monto corresponde a una aproximación de mercado y todavía no constituye una valorización definitiva.
La elección del asesor debería discutirse en una nueva junta de acreedores programada para el 8 de septiembre. Pulso informó además que Godoy fue respaldado por el 76% de las acreencias.
Garrigues y la búsqueda de interesados internacionales
Tactical Sport contrató al estudio internacional Garrigues para prestar asesoría jurídica en la operación. Su red en Europa y América permitiría ampliar la búsqueda de interesados fuera de Chile.
La operación requerirá un proceso de revisión legal, contable y financiera de Azul Azul. Para ello será necesario preparar un vendor due diligence y habilitar el acceso a información sensible de la concesionaria, incluyendo contratos comerciales y antecedentes relacionados con sus jugadores.
La documentación solo debería entregarse a participantes debidamente acreditados y sujetos a obligaciones estrictas de confidencialidad.
También permanecen materias regulatorias y judiciales por resolver. Entre ellas aparecen el tratamiento del embargo que afecta las acciones y la consulta sobre una eventual obligación de realizar una Oferta Pública de Adquisición de Acciones, OPA.
Las bases deberán establecer quiénes pueden participar, cómo acreditarán sus recursos, qué información se les entregará y bajo qué criterios se compararán sus ofertas. Godoy había adelantado que los interesados estarán sometidos a procesos de identificación y conocimiento del cliente.
El conflicto con la Universidad entra en la valorización
La relación entre Azul Azul y la Universidad de Chile se transformó en una variable económica del proceso.
La casa de estudios sostiene que el informe jurídico encargado al abogado Andrés Jana detectó “graves y reiterados incumplimientos” del convenio que regula el uso de su nombre y sus símbolos. La Universidad exige negociar un nuevo acuerdo y reclama mayores garantías sobre la protección de su identidad institucional.
Godoy se reunió el 19 de agosto con la prorrectora Dorotea López y posteriormente sostuvo encuentros con la presidenta y el vicepresidente de Azul Azul. En esas conversaciones planteó la necesidad de que la concesionaria atienda los requerimientos de la Universidad.
El asunto tiene un impacto concreto. Un conflicto abierto sobre el nombre, los emblemas o las condiciones del convenio puede reducir el valor del paquete controlador y disminuir el interés de potenciales compradores. Godoy señaló ante los acreedores que el acuerdo podría encontrarse desactualizado en algunos puntos y que resulta conveniente revisarlo.
La negociación contractual corresponde a Azul Azul y a la Universidad de Chile. El liquidador puede promover el diálogo y considerar sus efectos sobre el activo, aunque no reemplaza al directorio de la concesionaria en esa discusión.
Los próximos pasos
La hoja de ruta contempla ahora cinco decisiones:
- Seleccionar al banco de inversión o asesor financiero.
- Preparar la valorización, el vendor due diligence y las bases de venta.
- Resolver los obstáculos judiciales y regulatorios que afecten al paquete accionario.
- Convocar, revisar y comparar las propuestas de los interesados.
- Someter la operación a las aprobaciones concursales y societarias correspondientes.
La ratificación de Eduardo Godoy cerró la discusión inmediata sobre quién conducirá la liquidación. Comienza ahora la etapa más exigente: transformar un activo sometido a conflictos judiciales, financieros e institucionales en una venta competitiva y legítima.
Para Universidad de Chile, la atención queda puesta en las condiciones bajo las cuales se definirá al futuro controlador. Para los acreedores, el resultado dependerá del valor obtenido. Eduardo Godoy tendrá que compatibilizar ambos planos mediante reglas previas, información verificable y plena trazabilidad de las decisiones.

