Tras el aluvión registrado el 8 de octubre en Las Condes, diversos municipios ubicados en zonas cordilleranas de la Región Metropolitana han intensificado sus estrategias de prevención ante desastres naturales similares, según informaron las autoridades comunales.

Lo Barnechea informó que dispone de mallas dinámicas instaladas en quebradas tras un aluvión en 2021, estructuras diseñadas para contener barro, piedras y sedimentos. Según el municipio, se destinan 28 mil UF anuales a limpieza y mantención de cauces, además de 4 mil UF en mantención de sumideros. El alcalde Felipe Alessandri señaló que el trabajo preventivo se realiza durante todo el año, con monitoreo de quebradas y coordinación con organismos como Senapred, Carabineros y Bomberos.

En La Reina, la administración de José Manuel Palacios implementó un plan que incluye monitoreo de la Quebrada de San Ramón mediante drones y sensores de caudal, además de un Plan de Evacuación enfocado en zonas afectadas por el aluvión de 1993. El municipio instaló siete señaléticas de emergencia, identificó zonas seguras en avenidas Francisco Bilbao y Fernando Castillo Velasco, y creó un sistema de mensajería SMS para alertas.

Peñalolén cuenta con siete piscinas decantadoras construidas en 1994 en la Quebrada de Macul, con capacidad de 450 mil metros cúbicos. El ministro de Vivienda, Iván Poduje, destacó esta infraestructura como la única entre las 10 quebradas de alto riesgo identificadas en la región que posee obras de control aluvional. La Florida, por su parte, mantiene monitoreo de las quebradas de Macul y Santa Sofía de Lo Cañas, además de piscinas decantadoras. El alcalde Daniel Reyes indicó que se requiere respuesta del Estado en obras de mitigación y planificación de largo plazo.

Fuente: La Tercera.