A tan solo días de una nueva edición del hito solidario más relevante del país, repasamos en detalle la trayectoria, visión, hitos históricos e impacto social del comunicador que transformó la televisión en un motor de inclusión, esperanza y unidad nacional.
A pocos días de que se vuelva a dar la señal oficial de inicio para una nueva jornada de la Teletón, la figura de Mario Kreutzberger, universalmente reconocido como Don Francisco, vuelve a posicionarse en el centro neurálgico del afecto y la memoria colectiva del país. Con más de cuatro décadas de liderazgo ininterrumpido al frente de esta gran obra pública y social, su visión estratégica no solo revolucionó la manera de concebir la televisión masiva en Chile y Latinoamérica, sino que refundó el paradigma de la solidaridad, la salud integral y la inclusión para las personas con discapacidad.
1. Los orígenes de una causa imposible: El Chile de 1978
La historia de la Teletón comenzó a gestarse a fines de la década de 1970. En un contexto social y político complejo, Don Francisco —quien ya consolidaba un éxito arrollador en la conducción de Sábados Gigantes— sintió la necesidad de canalizar la fuerza transformadora de los medios de comunicación hacia un propósito profundamente humano y perdurable.
Fue así como conoció la labor de la Sociedad Pro Ayuda al Niño Lisiado, una pequeña institución privada que operaba en condiciones extremas de escasez presupuestaria, atendiendo a un número muy limitado de niños en una antigua casona adaptada en la calle Huérfanos, en el centro de Santiago. Impactado por la realidad de las familias y la falta de infraestructura médica especializada en el país, el comunicador vislumbró una respuesta ambiciosa e inédita.
El 8 y 9 de diciembre de 1978, convocando a todos los canales de televisión abierta de la época para unirse en una sola señal técnica, Don Francisco lideró la primera maratón televisiva de 27 horas continuas bajo el lema «Logremos el milagro». El objetivo inicial era recaudar $1.000.000 de dólares (alrededor de 33,7 millones de pesos de la época). Contra todo pronóstico y superando cualquier expectativa, la respuesta ciudadana fue volcánica: se logró recaudar más de $84 millones de pesos, dando inicio a una tradición anual que cambiaría la historia contemporánea de Chile.
2. De transmisión televisiva a una red nacional de vanguardia
Lo que comenzó como una arriesgada apuesta mediática se estructuró rápidamente como una sólida obra de infraestructura médica, social y terapéutica. Bajo la conducción y gestión de Mario Kreutzberger, la Teletón consolidó hitos trascendentales:
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Red de Institutos a nivel nacional: La recaudación transparente de cada edición permitió pasar de aquella precaria casona inicial a una red moderna de 14 Institutos de Rehabilitación Teletón distribuidos de forma estratégica desde Arica hasta Coyhaique (Arica, Iquique, Antofagasta, Calama, Copiapó, Coquimbo, Valparaíso, Santiago, Talca, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y Coyhaique).
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Atención gratuita y especializada: A la fecha, la institución atiende al 95% de la población infantil y juvenil con discapacidad motora en Chile, beneficiando a más de 30.000 niños, niñas y jóvenes cada año mediante equipos multidisciplinarios compuestos por fisiatras, kinesiólogos, terapeutas ocupacionales, psicólogos y educadores.
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Internacionalización del modelo (ORITEL): El éxito del modelo chileno llevó a Don Francisco a impulsar en 1998 la creación de la Organización Internacional de Teletones (ORITEL), entidad que hoy reúne a 12 países de las Américas (entre ellos México, Colombia, Perú, Estados Unidos y Guatemala), replicando el impacto de la rehabilitación integral en millones de familias latinoamericanas.
3. Cambio cultural y visibilización de la discapacidad
Quizás el mayor triunfo de Kreutzberger y la Teletón no se mide en metros cuadrados de construcción ni en cifras monetarias, sino en la transformación cultural del país. En la década de 1970, la discapacidad era un tema relegado al ámbito privado y, en muchas ocasiones, invisibilizado por la falta de oportunidades y los prejuicios sociales.
A través de la pantalla chica, la Teletón logró:
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Sensibilizar y educar: Poner en el centro de la mesa la dignidad humana, la empatía y la necesidad de integrar plenamente a las personas con capacidades diferentes.
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Impulsar la accesibilidad universal: Ser un catalizador para la promulgación de leyes de inclusión, acondicionamiento de espacios públicos y la inserción escolar y laboral de miles de jóvenes.
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Promover el voluntariado: Generar una cultura activa de servicio comunitario, donde miles de jóvenes a lo largo de Chile participan activamente en programas de acompañamiento y adaptación de viviendas.
4. La transición del liderazgo y la posta para el futuro
Con el paso de los años, y consciente de la necesidad de garantizar la proyección de esta obra hacia las próximas décadas, Mario Kreutzberger ha ido realizando una transición paulatina y responsable. Aunque se ha retirado de la conducción ininterrumpida de las 27 horas en pantalla, dando paso a una nueva camada de comunicadores, artistas y embajadores digitales, su rol como fundador, consejero ad honorem y referente ético de la causa sigue intacto.
«La Teletón no le pertenece a un animador, ni a un canal de televisión, ni a las grandes empresas: la Teletón le pertenece a cada chileno y chilena que deposita su confianza y su aporte. Es el único proyecto colectivo que logra congelar nuestras diferencias y unimos bajo una misma bandera de amor», ha reflexionado frecuentemente Kreutzberger.
5. Una cita histórica a pocos días del inicio
En las vísperas de una nueva versión del evento solidario, la Fundación Teletón y Don Francisco hacen un llamado conmovido a toda la ciudadanía, las instituciones, las empresas y las organizaciones sociales a sumarse una vez más con la generosidad que caracteriza al país.
Las 27 horas de transmisión no solo buscan alcanzar la cifra económica necesaria para mantener operativos los 14 centros de rehabilitación durante todo el año entrante, sino también revalidar el pacto de solidaridad que define el alma de Chile.

