
Decano Doctor Raul Morales, advierte sobre la información estratégica que transportan los cables submarinos en medio del debate por el Cable Humboldt y la propuesta china
En medio de la discusión sobre el futuro digital de Chile y la definición del próximo gran cable submarino que conectará al país con el resto del mundo —el proyecto Humboldt, impulsado por Chile y la Unión Europea, o la alternativa presentada por China Mobile—, el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, profesor Raúl Morales, entregó una advertencia que busca elevar el nivel del debate: “Los cables submarinos no son simples tuberías de Internet; son infraestructuras críticas que transportan información estratégica para el país y para el mundo”.
Sus palabras llegan en un momento clave. La decisión sobre qué cable instalar y con qué socios tecnológicos avanzar no solo definirá la velocidad de conexión o la capacidad de transmisión de datos, sino también el nivel de soberanía digital que Chile podrá ejercer en las próximas décadas.
Una infraestructura física más compleja de lo que parece
El decano Morales explica que los cables submarinos modernos son estructuras tecnológicas altamente sofisticadas, diseñadas para sobrevivir en uno de los entornos más hostiles del planeta. Aunque por fuera pueden parecer simples, su interior alberga fibras ópticas del grosor de un cabello, por donde viaja prácticamente toda la información digital del mundo.
“Cada cable está protegido por múltiples capas de silicona, plástico, acero, cobre y nylon. Esa estructura permite resistir la presión del océano, la corrosión, los movimientos sísmicos e incluso ataques de fauna marina. No es casualidad que su grosor sea similar al de una manguera de jardín”, detalla Morales.
A lo largo de miles de kilómetros, estos cables incorporan repetidores cada cien kilómetros, dispositivos que refuerzan la señal luminosa para que pueda recorrer distancias que van desde los mil hasta los diez mil kilómetros sin perderse. Todo esto, alimentado por corriente eléctrica que viaja por el mismo cable.
El corazón de la conectividad global
Más del 95% del tráfico intercontinental de datos viaja por cables submarinos. No por satélites, como suele creerse. Por eso, el decano Morales insiste en que su importancia estratégica es enorme.
“Por estos cables no solo viajan mensajes de texto o fotografías. Viajan operaciones bancarias, transacciones bursátiles, datos energéticos, información astronómica y comunicaciones científicas de alto valor. Son la columna vertebral de la economía global”, afirma.
Pero el académico agrega un punto que suele pasar desapercibido: los cables no solo transmiten información, también la generan. Gracias a tecnologías como el sensor acústico distribuido (DAS), los cables pueden detectar movimientos sísmicos, deformaciones tectónicas, tráfico marítimo e incluso sonidos de fauna marina. “Son verdaderos sensores gigantes que recorren el fondo del océano. La información que captan es valiosa para la ciencia, la seguridad y la gestión de riesgos”, explica.
Soberanía digital: quién controla el cable, controla los datos
En el contexto del debate entre el Cable Humboldt —proyecto que busca conectar Sudamérica con Asia a través de una ruta segura y políticamente neutral— y la propuesta de China Mobile, el decano Morales subraya un aspecto que considera fundamental: el control de las estaciones de aterrizaje y de la infraestructura asociada.
“La información que viaja por estos cables suele ir encriptada, pero el control de los puntos donde el cable llega a tierra es un tema de soberanía nacional. Quien controla el cable tiene acceso a una cantidad masiva de datos, incluyendo los que el propio cable capta de su entorno”, advierte.
En un escenario global marcado por tensiones geopolíticas, competencia tecnológica y disputas por el dominio de la infraestructura digital, la advertencia del académico adquiere especial relevancia. La elección del socio tecnológico no solo define la capacidad técnica del cable, sino también el nivel de autonomía y seguridad con que Chile podrá manejar su información estratégica.
Una decisión que marcará el futuro digital de Chile
Para el decano Morales, el debate no puede reducirse a costos o plazos de instalación. “Estamos hablando de infraestructura crítica para las próximas décadas. La pregunta no es solo qué cable es más rápido o más barato, sino qué modelo de gobernanza queremos para nuestra información”, señala.
En un país que aspira a convertirse en un polo científico, astronómico y tecnológico, la decisión sobre el próximo cable submarino será determinante. El profesor Morales insiste en que Chile debe evaluar no solo la capacidad técnica, sino también las implicancias políticas, científicas y de seguridad que cada proyecto trae consigo.
“Los cables submarinos son la autopista por donde circula la vida digital del país. Su control define nuestra soberanía en el siglo XXI”, concluye.
