Especialistas en salud y bienestar señalan que el aumento del teletrabajo, las rutinas sedentarias y los altos niveles de ansiedad han convertido a la masoterapia en un pilar fundamental de la medicina preventiva y la fisioterapia moderna.
Más allá de un lujo o una alternativa de relajación esporádica, esta disciplina terapéutica demuestra beneficios clave en la salud mental, la circulación y la recuperación física.
En una sociedad global marcada por la hiperconectividad, las exigencias laborales y el sedentarismo, el cuerpo humano emite señales de alerta que ya no se pueden ignorar. Dolores cervicales crónicos, contracturas musculares por malas posturas frente a las pantallas y trastornos del sueño vinculados al estrés son parte de la cotidianidad de millones de personas. Ante este escenario, la masoterapia —lejos de ser vista como un simple servicio estético o de ocio— se ha posicionado hoy en día como una necesidad prioritaria para el bienestar integral.
Especialistas en el área de la salud y la rehabilitación física coinciden en que la aplicación consciente y profesional de técnicas manuales sobre los tejidos blandos es una de las herramientas más eficaces para contrarrestar los estragos del ritmo de vida contemporáneo.
Una mirada holística al bienestar
Una de las voces expertas en el área es María de los Ángeles Devlahovich, masoterapeuta holística radicada en la ciudad de Talca, con 12 años de experiencia en el rubro. Para ella, la disciplina va mucho más allá de una técnica orientada a aliviar tensiones musculares: su enfoque considera al ser humano de manera integral, entendiendo que el bienestar físico y emocional mantienen una estrecha relación.
“El cuerpo puede manifestar aquello que muchas veces no logramos expresar emocionalmente: tensión, agotamiento, sobrecarga y malestar pueden convertirse en señales de que necesitamos detenernos y escucharnos”, explica la especialista.
“La masoterapia no es solamente trabajar sobre un músculo o aliviar una tensión. También es entregar un espacio donde la persona pueda detenerse, respirar, desconectarse por un momento de sus preocupaciones y volver a conectar consigo misma”, señala María de los Ángeles Devlahovich.
A través de sus sesiones, la masoterapeuta busca generar una experiencia de bienestar adaptada a las necesidades particulares de cada persona. Cada paciente, explica, llega con una historia, un ritmo de vida y necesidades distintas, por lo que la atención personalizada constituye un elemento fundamental de su trabajo. Desde su perspectiva, el contacto terapéutico y un ambiente adecuado pueden convertirse en una instancia significativa de autocuidado.
Un antídoto contra el estrés crónico y el dolor físico
El ritmo acelerado de las ciudades genera un aumento sostenido en la producción de cortisol (la hormona del estrés), lo que repercute directamente en la tensión muscular y debilita el sistema inmunológico. Diversos estudios respaldan que una sesión regular de masoterapia ayuda a:
- Disminuir la tensión muscular y las contracturas: alivia de forma directa las zonas del cuerpo más castigadas por la rigidez laboral o las malas posturas, como el cuello, los hombros y la zona lumbar.
- Estimular el equilibrio neuroendocrino: facilita la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, reduciendo la ansiedad, mejorando el estado anímico y favoreciendo una mejor calidad de descanso nocturno.
- Optimizar la circulación sanguínea y linfática: ayuda a la oxigenación de los tejidos y a la eliminación eficiente de toxinas acumuladas por el esfuerzo físico o la inactividad.
“Aprender a escuchar nuestro cuerpo también es una forma de cuidarnos. Muchas veces esperamos a sentirnos completamente agotados para darnos permiso de descansar, cuando el autocuidado debería formar parte de nuestra vida antes de llegar a ese punto”, señala María de los Ángeles Devlahovich
Su propuesta busca transmitir precisamente ese mensaje: cuidar el cuerpo no debería ser considerado un lujo, sino una parte importante del bienestar personal. En ese sentido, la masoterapia se transforma en un espacio para hacer una pausa, reconectar y prestar atención tanto a las necesidades físicas como al mundo emocional.
Con una atención basada en la cercanía, el profesionalismo y el respeto por cada paciente, Mari Devlahovich continúa desarrollando su trabajo como masoterapeuta holística, promoviendo una visión del bienestar donde cuerpo, mente y emociones forman parte de un mismo ser. Porque, finalmente, el bienestar comienza cuando aprendemos a escucharnos.

