Hay errores que se explican por la premura, y otros que desnudan una profunda y alarmante falta de criterio político y empatía social. Lo ocurrido con la ministra de Energía, Ximena Rincón, entra categóricamente en la segunda categoría.

Mientras miles de familias chilenas completan jornadas enteras tiritando de frío, a oscuras y perdiendo alimentos a raíz de los graves estragos del último sistema frontal, la secretaria de Estado encargada de liderar la cartera energética optó por el peor camino posible: la frivolidad digital.

Un ejercicio de desconexión insólito

En plena emergencia nacional, con un tendido eléctrico colapsado en múltiples comunas y con los municipios exigiendo respuestas urgentes ante la inoperancia de las empresas distribuidoras, la ministra Rincón estimó que era una brillante idea abrir su álbum fotográfico virtual.

A través de su cuenta de Instagram, la titular de Energía publicó un registro retrospectivo de sus tiempos como ministra del Trabajo. Con una sonrisa y un tono derechamente infantil, compartió un video donde aparece trepada en una escalera, con casco y guantes, jugando a inspeccionar cables aéreos.

“Haciendo un poco de arqueología en mi teléfono aparecieron estas joyitas… parece que mi destino con la energía venía con varios años de anticipación. ¡Las vueltas de la vida!”, escribió con liviandad, mofándose involuntariamente de la tragedia que se desarrollaba en el país.

¿En qué cabeza cabe que, con más de medio millón de hogares afectados por cortes de luz, daños estructurales y familias enteras damnificadas, una ministra de Estado utilice sus redes oficiales para compartir “joyitas” y bromas autorreferentes sobre su “destino energético”?

La gravedad de no estar a la altura

El episodio no es solo un papelón comunicacional; es la radiografía exacta de una autoridad completamente extraviada de la realidad.

La gestión de una crisis exige rigor, sobriedad y, sobre todo, respeto por el sufrimiento ciudadano. Jugar al influencer nostálgico mientras el país arde —o en este caso, se congela a obscuras— demuestra una insensibilidad pasmosa y una miopía política imperdonable para alguien que ostenta un cargo de alta responsabilidad fiscal.

La falta de criterio de la ministra Rincón no solo indignó a los usuarios de las redes sociales, sino que insulta directamente a los miles de ciudadanos que hoy exigen soluciones concretas a una crisis que, por lo visto, a su propia máxima autoridad le pareció material de comedia ligera.