El fotógrafo y rostro televisivo fue el último invitado del podcast conducido por Pablo Candia y Gonzalo Sepúlveda, junto a Felipe Sepúlveda, creador de las fiestas “Dame” e integrante del equipo creativo de las fiestas Barcelona y Cachorros. En la conversación, Castell recordó su paso por las míticas Spandex de los años 90, los códigos de la bohemia LGBTIQ+ y los lugares de Santiago donde se practicaba cruising.

Jordi Castell, fotógrafo, rostro televisivo y ex concursante de MasterChef, fue el más reciente invitado del podcast “Barrio Rosa”, que conducen Pablo Candia y Gonzalo Sepúlveda. Acompañado por Felipe Sepúlveda, Castell repasó su recorrido por la movida nocturna disidente chilena y afirmó sin rodeos que “el cruising es parte del mundo gay”, abriendo una conversación sobre prácticas y espacios que durante décadas se vivieron en clave de silencio. El episodio ya está disponible en YouTube y Spotify.

Un aprendizaje de 1986

El relato de Castell se remonta a 1986, cuando un amigo lo introdujo al circuito. Según recordó en el podcast, la explicación fue tan directa como reveladora: “Este es Fausto, este es un sauna, acá se hace cruising…”. La escena funciona como punto de partida de un testimonio generacional sobre cómo se transmitían, de boca en boca, los códigos de una comunidad que todavía no contaba con espacios visibles ni reconocidos.

Las Spandex: el destape de los 90

Cinco años después de esa iniciación llegaría el capítulo más recordado de su biografía nocturna. Las fiestas Spandex nacieron en mayo de 1991 en el Teatro Esmeralda de calle San Diego, ideadas por el escenógrafo Daniel Palma junto al dramaturgo Andrés Pérez, y se transformaron en el símbolo del destape cultural de la Transición: una pista donde convivían punks, artistas, gente del barrio alto, heterosexuales y gays. Allí Castell fue go-go dancer sobre los famosos cubos, junto a nombres como Cecilia Amenábar, Beto Cuevas y Los Tres.

El mapa oculto de Santiago

Durante la conversación, el fotógrafo enumeró los lugares donde el cruising —encuentros sexuales entre desconocidos en espacios públicos— tenía lugar en la capital: el cerro Manquehuito, los baños de los malls, la Costanera y el Parque de la Aviación, entre otros. La lista compone una suerte de cartografía subterránea de la ciudad, con puntos que la mayoría de los santiaguinos transitaba a diario sin sospechar su doble uso. Castell se detuvo especialmente en el paso nivel de Lira: “La primera vez que yo presencié y participéde sexo grupal fue en ese paso nivel…y era fantástico”, señaló, en un tono que evita tanto la nostalgia idealizada como el pudor.

De la clandestinidad a la pista de baile

El invitado también se declaró fan de las fiestas “Dame”. Castell destacó lo que considera su mayor valor: ver a tanta gente diversa disfrutando en espacios de contención, donde el carrete funciona como lugar seguro y de encuentro. La comparación con las décadas anteriores es inevitable y explica por qué el episodio interesa más allá de la anécdota: en cuarenta años, el mapa se desplazó desde los rincones ocultos hacia pistas de baile donde la diversidad se celebra a plena luz.

El episodio completo de “Barrio Rosa” con Jordi Castell y Felipe Sepúlveda ya está disponible. Míralo en YouTube y escúchalo en Spotify, y súmate a la conversación sobre la memoria, la noche y la diversidad chilena.