Con un fuerte llamado a consolidar la soberanía alimentaria del país y reactivar el mercado laboral regional, Javier Alejandro Santamaría anunció con entusiasmo la consolidación de un ambicioso proyecto agrícola que ha logrado reunir a más de 45 comunidades mapuches. Esta iniciativa busca posicionar a la Región de La Araucanía como un polo de alto poder en la agricultura de leguminosas, proyectando una producción superior a las 50.000 toneladas anuales de porotos, lentejas y otros granos.

El proyecto apunta directamente a transformar el panorama productivo de la zona, generando más de 5.000 puestos de trabajo directos, lo cual representa una respuesta concreta a la compleja realidad laboral que atraviesa la región. Según datos del informe del INE.La Araucanía registra una tasa de desocupación del 10,1%, cifra que en la población mapuche se eleva a rangos de entre el 11,5% y el 12,8% (afectando a cerca de 20.000 personas). La creación de este volumen de empleos busca absorber mano de obra local y reducir significativamente la informalidad rural.

Asimismo, la iniciativa aborda la urgente necesidad de asegurar la soberanía alimentaria de Chile. El reporte de Odepa revela que el país importa entre el 75% y el 80% de las legumbres que consume (superando las 120.000 toneladas anuales), con una dependencia extrema del exterior en productos como las lentejas (más del 95% importadas). La propuesta de Santamaría busca revertir esta brecha ofreciendo un producto de mayor calidad y compitiendo activamente para lograr precios más accesibles y justos que los granos importados.

Obstáculos y potencial nacional

Pese a los evidentes beneficios socioeconómicos, Javier Alejandro Santamaría señaló que la iniciativa ha enfrentado serias dificultades para concretarse. El gestor denunció que el proyecto ha sufrido continuos bloqueos por parte de operadores políticos de diversos sectores, quienes han frenado su avance por trabas e intereses ajenos al desarrollo de las comunidades.

«Estamos ante un proyecto de un altísimo potencial para todo Chile. No solo promueve el empleo digno en una región golpeada por el desempleo, sino que fortalece nuestra soberanía nacional y reactiva suelos agrícolas de forma sostenible.Es lamentable que exista un bloqueo por parte de operadores políticos que se niegan a ver el desarrollo real de la zona y de sus comunidades», enfatizó Santamaría.

Con este modelo de trabajo conjunto entre las comunidades mapuches y la producción a gran escala, el proyecto reafirma su compromiso de posicionar a La Araucanía como el motor productivo de granos para todo el territorio nacional.