El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que la economía chilena podría crecer cerca del 3% anual a mediano plazo, con una recuperación esperada para 2027, según declaró Bikas Joshi, jefe de la misión del organismo para Chile. El economista atribuyó la desaceleración actual —el Banco Central estima un crecimiento de entre 0,25% y 0,75% para este año— a una caída transitoria en la producción de cobre, provocada por el terremoto y el accidente minero de julio pasado. La proyección del FMI depende de que los precios del cobre se mantengan elevados y de que se concreten las reformas anunciadas por el gobierno.
Joshi se refirió a la agenda económica del Ejecutivo, que incluye la reforma tributaria (una rebaja del impuesto a la renta de las empresas y otros incentivos para estimular la inversión), junto con medidas de desregulación y racionalización del gasto público. Según el representante del FMI, estas iniciativas son complementarias: las rebajas de impuestos y la desregulación apuntan a aumentar la competitividad y reactivar la inversión en el mediano plazo, mientras que en el corto plazo el foco debe estar en mejorar la eficiencia del gasto para preservar la sostenibilidad fiscal (la capacidad del Estado de mantener sus cuentas en orden sin endeudarse en exceso).
El economista advirtió que los beneficios de estas reformas tardarán tiempo en materializarse. Entre las medidas mencionó la agilización de los permisos para proyectos, la mejora de la infraestructura comercial y logística, el desarrollo de competencias laborales y el fortalecimiento de los vínculos entre universidades y empresas. También destacó la necesidad de abordar los desafíos demográficos, como facilitar la participación de las mujeres en el trabajo mediante una reforma al sistema de cuidado infantil.
El FMI señaló que Chile se ha beneficiado de los altos precios del cobre, impulsados por la transición energética y el avance de la inteligencia artificial, pero alertó sobre la vulnerabilidad que representa la dependencia de las materias primas. Joshi explicó que la volatilidad de los precios del cobre y el agotamiento de los yacimientos —que encarece la extracción— son riesgos que el país debe considerar. Por ello, recomendó aprovechar los períodos de precios altos para reforzar las reservas fiscales (el ahorro del Estado) y evitar aumentar el gasto permanente basándose en ingresos que podrían ser temporales.
Qué significa para tu bolsillo: Las reformas anunciadas buscan reactivar la inversión y el empleo, pero sus efectos no se verán de inmediato. En el corto plazo, el gobierno priorizará la eficiencia del gasto público, lo que podría traducirse en ajustes en programas sociales o inversión estatal. Si los precios del cobre se mantienen altos y las reformas se concretan, en un par de años podría haber más puestos de trabajo y mejores salarios, pero por ahora el crecimiento seguirá lento.
Fuente: La Tercera.

