El primer gran encuentro en Europa de los aspirantes a suceder a António Guterres en la Secretaría General de las Naciones Unidas generó intensos debates, pero no precisamente por el intercambio de ideas entre los postulantes. Durante la jornada celebrada en Londres, los principales candidatos oficiales —incluyendo a la expresidenta chilena Michelle Bachelet— optaron por blindar sus intervenciones, evitando la confrontación directa de propuestas y limitándose a la lectura de discursos previamente estructurados.

El evento, que generaba altas expectativas en el cuerpo diplomático y organizaciones de la sociedad civil internacional por ser una de las primeras vitrinas de discusión de la campaña 2026, terminó adoptando un formato rígido. Los candidatos presentaron declaraciones iniciales individuales y respondieron únicamente a preguntas preseleccionadas, un diseño que impidió cualquier atisbo de interpelación o debate fluido entre los competidores.

Además de Michelle Bachelet (cuya postulación es sostenida por Brasil y México), en el proceso participan figuras de peso regional como el diplomático argentino Rafael Grossi (actual director de la OIEA), la costarricense Rebeca Grynspan (secretaria general de la UNCTAD) y el exmandatario senegalés Macky Sall. A pesar de los distintos enfoques que cada uno promueve para reformar el organismo, la consigna generalizada en la capital británica fue la cautela y el apego estricto al libreto.

Esta postura “conservadora” y de mínima exposición al riesgo ha despertado inmediatas críticas entre analistas internacionales y observadores del proceso de selección. Sectores de la sociedad civil lamentaron la falta de audacia de los liderazgos, argumentando que la profunda crisis de confianza que atraviesa el multilateralismo y la ONU —frente a los actuales conflictos geopolíticos mundiales— requiere de figuras dispuestas a someter sus visiones al escrutinio y a la defensa activa en debates abiertos, en lugar de refugiarse en la formalidad de los discursos leídos.

Tras su paso por Londres, donde Bachelet también ha sostenido reuniones clave de alto nivel con autoridades como la canciller británica y agendas bilaterales con mandatarios europeos, los candidatos ingresarán a la fase de negociaciones informales a puertas cerradas con los miembros del Consejo de Seguridad, instancia decisiva que definirá el rumbo de la carrera hacia la máxima jefatura de las Naciones Unidas antes de fin de año.

Por laconexi