El presidente de la ANFP, Pablo Milad, encabezó este miércoles una reunión virtual con representantes de los clubes para abordar la clausura de la sede de Quilín, ejecutada el 28 de octubre pasado por la Municipalidad de Peñalolén. Según la municipalidad, el cierre se produjo tras constatar que el edificio funcionó durante 16 años sin recepción definitiva de obras, sumado a una deuda por patentes y otros conceptos que alcanza los $172 millones.
Durante el encuentro realizado por Zoom, varios dirigentes solicitaron explicaciones sobre la gestión del organismo. Cristian Ogalde, presidente de Magallanes, planteó que debían establecerse responsabilidades por los problemas que derivaron en la clausura, argumentando que en cualquier organización deben existir responsables cuando se producen situaciones de este tipo. Milad respondió que el objetivo debía ser encontrar soluciones antes que buscar responsables, aunque Ogalde señaló que ambas tareas no eran incompatibles.
Jorge Yunge, secretario general de la ANFP y candidato a la presidencia, reconoció que el directorio cometió errores al no realizar mayores gestiones para enfrentar los problemas. Sabino Aguad solicitó realizar una auditoría para revisar los procedimientos administrativos y las decisiones adoptadas. Milad asumió la responsabilidad como presidente del organismo.
La administración informó que se necesitarán aproximadamente $140 millones para obtener los permisos y regularizar las instalaciones. Las gestiones fueron encomendadas al arquitecto Ernesto Undargarin, quien participó en proyectos como los Juegos Panamericanos 2023 y el Mundial Sub 20 en Chile. Según la información presentada, Felipe de Pablo, gerente comercial y de marketing, había solicitado autorizaciones el 12 de octubre para avanzar en los trámites, 16 días antes de la clausura.
Fuente: La Tercera.

