¡Qué fascinante es adentrarse en el universo de la salud mental infantil y el desarrollo humano cuando se cuenta con una trayectoria tan sólida, humana y profundamente comprometida como la de Carola Campos Durbahn!

Con más de una década de experiencia profesional —forjada con entereza y vocación en contextos tan desafiantes e institucionales como el Servicio Nacional de Menores (SENAME) y enriquecida por una constante especialización en neurodesarrollo, TDAH, neuroeducación y psicología clínica infanto-juvenil—, Carola ha sabido tender un puente magistral entre la rigurosidad de la evaluación psicológica, el desarrollo organizacional y la calidez de la psicoeducación. Su mirada no solo busca comprender las complejidades cognitivas y emocionales de niños, niñas y adolescentes, sino que honra por sobre todo la singularidad de cada paciente, dotando a las familias y a los equipos educativos de herramientas reales para transformar el aprendizaje y el bienestar emocional.

A continuación, te presentamos una entrevista de alto impacto, diseñada para auscultar su experiencia, su visión crítica y su profunda pasión por la salud mental y la neurodivergencia.

Carola, tu paso por el SENAME y tu sólida trayectoria en contextos institucionales complejos te han permitido observar de cerca las dinámicas más profundas de la infancia y la adolescencia en Chile. A partir de esa experiencia en terreno, ¿cuál dirías que es el mayor abismo entre las políticas o respuestas institucionales que existen hoy y las necesidades emocionales reales de los niños y jóvenes que transitan por vulnerabilidades?

Acá podría extenderme y detallar muchos aspectos que han sido invisibilizados durante años, pero es necesario, desde mi perspectiva, enfocarse en la infancia a modo general, no sólo infancia vulnerable. Para esto, me gusta mucho una definición de la American Clinical Social Work Association,2014, “Cualquiera sea la naturaleza aparente o el grado del problema de un niño, la calidad del resto de la vida del niño, y algunas veces la vida misma, puede estar en juego en cualquier interacción dada. Un encuentro con un especialista puede ser la única oportunidad que tiene ese niño de experimentar una sanación y comenzar el camino hacia el amor y la crianza que conducen al desarrollo adecuado y a una vida plena”.

Pese a que se ha avanzado a pasos agigantados en la investigación respecto de las necesidades emocionales de los niños niñas y adolescentes, donde vemos necesidad de seguridad, salud, alimentación, etc., en Chile, vivimos una realidad donde nos cuesta hacer un real trabajo en red entre los diferentes servicio públicos y ministerios, pero en el trabajo en terreno, es donde ves profesionales y cuidadores comprometidos, que se encuentran con limitaciones por la poca o nula comunicación entre diferentes Servicios Públicos, que cuentan con bases de datos de información de los casos, que no se cruzan o no comparten, siendo los mismos sujetos de atención, niños y familias que acceden a las atenciones de los diferentes sistemas, pueden verse entrampados en trámites burocráticos, que no dejan a los profesionales y a las instituciones llegar a tiempo para realizar las intervenciones. Creo que se debe reforzar el sistema integrado entre ministerios, para que se pueda, efectivamente, trabajar desde la prevención y no sólo desde la reparación y reducción de daños.

Mantengo a la base, la idea de que la principal necesidad emocional de las infancias, independiente de la etapa del ciclo vital, es ser escuchados y que lleguemos a tiempo desde la institucionalidad, comprendiendo que estos niños están en un sistema familiar que muchas veces está roto y no es funcional a las labores de cuidado, pero que también acuden a un sistema que los ha vulnerado nuevamente.

 

Has transitado desde la evaluación psicolaboral corporativa y el desarrollo organizacional hacia el delicado mundo del neurodesarrollo y la clínica infanto-juvenil. ¿Qué herramientas o aprendizajes de tu etapa institucional descubriste que hoy son claves y diferenciadores a la hora de contener y asesorar a una familia en crisis?

Al recordar mi labor seleccionado personas para el cuidado de otros, infancia y adolescencia, te das cuenta de que muchas veces llegan personas, que han pasado grandes desafíos emocionales y cognitivos para demostrar que merecen estar en el puesto al que postulan y que, con todas esas historias de vida y características de personalidad, estarán al cuidado de otros. Desde ahí, y para vincularlo a mi labor actual, creo que uno de los mayores aprendizajes, tanto desde mi trayectoria como desde mi experiencia de vida, es la importancia de un diagnóstico bien realizado, en tiempo y forma, sumando la labor educativa del psicólogo con las familias y comunidad escolar.

Como ejemplo, muchas personas de nuestra generación y anteriores, suelen ocultar o normalizar las dificultades que han enfrentado en sus trayectorias de vida con una neurodivergencia. Se enfrentan a la vida adulta, pensando que muchas veces es normal sentirse incapaz de realizar algunas labores y que hay que mantener el esfuerzo por desempeñar el trabajo de una manera decente. Es decir, llegamos a adultos, superando el colegio y/o la universidad a punta de esfuerzo, pero sin haber accedido a diagnóstico claro, de qué es eso que afectaba a la persona en los estudios, en las relaciones interpersonales y en las relaciones laborales. Muchas veces, se ignora que tanto estos, como otros síntomas, forman parte de una neurodivergencia, que tienen relación con un cerebro que necesita trabajar de manera diferente y que con las herramientas adecuadas a cada caso, hubiesen logrado prevenir las crisis emocionales, y otras comorbilidades, tanto en niños como en las familias que acompañan a los menores.

Es necesario considerar que las intervenciones y acompañamientos, deben realizarse al grupo familiar, ya que, si miras una familia en crisis, muchas veces, hay una mamá cansada, un papá agotado y uno o más hermanos que quedan en segundo plano, ya que los padres están muy ocupados atendiendo la crisis o la sintomatología, pero es probable que, más adelante, el que presenta la crisis sea otro miembro de la familia. Los niños suelen mostrar con sus síntomas lo que el sistema familiar debe revisar, hay que reconocer la importancia de los problemas en el sistema familiar.

 

En una época donde la sobremedicación o la rotulación apresurada del TDAH y otras neurodivergencias están a la orden del día, tu formación en diagnóstico diferencial infantil y terapia cognitivo-conductual cobra un valor crítico. Desde tu perspectiva, ¿cómo podemos evitar que el diagnóstico se convierta en una etiqueta limitante y transformarlo en una brújula real de comprensión y desarrollo para el niño?

Acá debemos dividir esta respuesta en dos; primero, la medicación, no todos los niños necesitan medicación, pero si la requiere, debe usarlos; hay muchos mitos acerca de los efectos de la medicación, pero creo que hay que ser muy cuidadosos en el conocimiento que se adquiere acerca del uso de esta, las fuentes no pueden ser Instagram o TikTok.

La medicación debe ser indicada por un Neurólogo o Psiquiatra, y que muchas veces esa medicación debe pasar por un periodo de adaptación y observación de la respuesta que genera en el paciente, ya que no todos los pacientes reaccionan igual, aunque tengan el mismo diagnostico y usen el mismo medicamento, por lo que es muy importante el rol de la familia que observa y puede reportar al médico cómo ha funcionado el medicamento, sin pensar que el profesional se ha equivocado, sino que hay muchos factores que influyen en esto, desde la alimentación, el descanso y las horas de sueño, el ambiente familiar, etc.

En cuanto a las etiquetas, creo uno de los factores mas importantes para evitar que un diagnostico se convierta en una limitante, es la información y apoyo que pueden entregar las familias y los profesionales tratantes al colegio. El desconocimiento de las características de una neurodivergencia, deja a los cuidadores y docentes sin herramientas para trabajar con un niño. Es aquí, donde la intervención, tanto de psicólogos, terapeutas ocupacionales y otros profesionales, tienen un rol clave en educar a la comunidad de manera constante, hacer consciente que una neurodivergencia representa un diagnóstico, que muestra un cerebro que trabaja de manera diferente y que procesa información de manera diferente, que muchas veces es igual o mas capaz que los cerebros neurotípicos, pero que puede necesitar otros apoyos para llegar al mismo objetivo en un sistema que trata de meter a todos en la misma cajita.

Es necesario que todos, hagamos una práctica consciente de nuestra profesión y aprender a derivar y pedir ayuda. Por ejemplo, muchas veces es el docente quien hace la primera detección de sintomatología de un niño en el aula, y es el quien llama para derivar a las familias a pedir ayuda profesional. Además, son ellos quienes también se mantendrán ejecutando los apoyos o ayudas en aula, pero a su vez, hoy en día, se exige mucho a los docentes que sepan tratar a estos niños y trabajar al mismo tiempo con otros 30 niños en la sala; muchas veces, sin haber pasado por procesos de capacitación y certificación adecuados.

Combinando tu dominio en neuroeducación aplicada con tu experiencia en relatorías y gestión formativa, ¿qué cambio estructural y cultural urge activar en las comunidades educativas de nuestro país para que las aulas dejen de expulsar la diversidad y comiencen a potenciar el aprendizaje de cada estudiante?

Sumado a todo lo anterior, psicoeducación, trabajo en red, capacitación a los profesionales y orientación a familias, creo que la base es partir de la diversidad, aceptar que hay personas diferentes, que tienen necesidades o capacidades diferentes. Hay un ejemplo que me gusta mucho: así como tu tienes el pelo liso, el mío puede ser Crespo o  rubio o negro, eso me hace diferente, no me hace mejor o peor. Se ha hecho un trabajo de concientización durante muchos años, en relación con las diferencias físicas y la inclusión de personas con diferentes capacidades, que son observables, sin embargo, el trabajo de concientización respecto a las neurodivergencias es mas reciente, pero creo que en algo se ha avanzado. Lamentablemente, hoy nos encontramos con un bombardeo de información en redes sociales que hace que muchas personas se auto diagnostiquen y que también saquen sus conclusiones respecto al diagnóstico de otra persona. Mi llamado es a ser más cautos y respetuosos respecto a las opiniones que se vierten frente a los síntomas que observamos, muchas veces las personas sin formación profesional en estas áreas, pueden emitir un comentario respecto a un diagnóstico, sin saber nada de ese niño y lamentablemente se hace un daño que es intangible, pero que es real; ese comentario muchas veces genera especulación acerca de las características psicológicas y neurológicas de alguien, y daña la relación de ese no con sus pares y el resto de la comunidad escolar. Es mas si ampliamos esto, podemos profundizar en el daño a la autopercepción de ese niño, que escuchó que hablaban de él, que sintió el rechazo de sus compañero y profesores. Probablemente esa persona que emite una opinión a la pasada o hace un juicio de valor, no sabe ni sabrá nunca el daño que pudo hacer sólo por comentar la situación del hijo/a de otra persona. Creo que el llamado principal, es a cuidar la infancia y a criar en comunidad, donde todos podemos apoyar incluso desde el silencio respetuoso. Todo niño tiene derecho a sentirse seguro en su establecimiento educacional.