El canciller Francisco Pérez Mackenna afirmó este jueves que la Cancillería es la encargada de negociar con Estados Unidos el alza de aranceles —un impuesto que se cobra a productos importados— aplicada a parte de las exportaciones chilenas, que pasó del 10% al 12,5%. La precisión llegó después de que varios ministros se pronunciaran públicamente sobre la medida impuesta por el gobierno de Donald Trump, lo que generó roces con la embajada estadounidense en Santiago.

El lunes, el ministro de Defensa, Fernando Barros, calificó la medida como injusta en Radio Infinita, según reportó La Tercera. Al día siguiente, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, la llamó arbitraria y señaló que violentaba el Tratado de Libre Comercio entre ambos países. Esas declaraciones fueron cuestionadas por el embajador Brandon Judd, quien señaló en Bío-Bío que ministros que no participan en la negociación hacían comentarios que dificultaban el trabajo de sus colegas.

Pérez Mackenna respondió en T13 Radio que la Cancillería negocia con datos, buscando las condiciones para las exportaciones chilenas. Judd insistió tras un seminario: dijo estar decepcionado y advirtió que no habrá acuerdo si personas ajenas a la negociación siguen hablando del tema. No es habitual que un embajador estadounidense critique públicamente a ministros chilenos ni intervenga de esa forma en un debate interno del gobierno.

Desde la oposición y el oficialismo salieron en defensa de los ministros. El diputado Gonzalo Winter (Frente Amplio) escribió en redes sociales que los ministros representan a un gobierno elegido por los chilenos y que las explicaciones las debe dar Estados Unidos. La secretaria general del Partido Comunista, Bárbara Figueroa, pidió que la Cancillería envíe una nota de protesta al embajador por sus declaraciones.

Qué significa para tu bolsillo: Si la negociación fracasa y el arancel del 12,5% se mantiene o sube, productos chilenos como el cobre, la fruta o el vino se encarecen en Estados Unidos, principal comprador del país. Eso puede reducir las ventas de empresas exportadoras, afectar empleos en esos sectores y, a la larga, bajar los ingresos que el país recibe del extranjero. Por ahora, el efecto directo en precios locales es limitado, pero una escalada comercial podría encarecer productos importados desde Estados Unidos. Fuente: La Tercera.