Las precipitaciones intensas que han afectado el Norte Chico de Chile forman parte del fenómeno de El Niño, un ciclo climático que registros científicos sitúan en al menos 2.500 años de antigüedad en la región, según explicó el biólogo especializado en ecología Yerko Vilina. El investigador señaló que, aunque el fenómeno es predecible en su ocurrencia cíclica cada tres a cinco años, continúa generando impactos sobre infraestructura y población.

Según Vilina, El Niño se origina por cambios en la rotación terrestre que modifican la intensidad y dirección de los vientos, permitiendo que masas de agua cálida del trópico lleguen a las costas de Chile y Perú. Este incremento de temperatura oceánica —de dos a tres grados— aumenta la evaporación y, consecuentemente, las precipitaciones. El especialista indicó que el evento de 1982-1983, considerado el más intenso desde 1950, colapsó la pesquería peruana de manera permanente.

Los modelos climáticos actuales sugieren que el fenómeno en curso podría alcanzar una intensidad comparable al de 1982-1983, con un peak esperado entre octubre y noviembre de este año, aunque el investigador advirtió que las proyecciones sobre El Niño presentan limitaciones. Vilina mencionó que el nombre del fenómeno proviene de la tradición cristiana en Perú, donde se asoció su llegada en diciembre con el nacimiento de Jesús.

En cuanto a los efectos ecológicos, el biólogo distinguió impactos diferenciados: mientras los ecosistemas terrestres experimentarán abundancia de vegetación y alimento para fauna —incluyendo un desierto florido y aumento de poblaciones de aves acuáticas como cisnes y flamencos—, los organismos marinos enfrentarán condiciones adversas, según estudios realizados junto al Premio Nacional de Ciencias Fabián Jaksic desde la década de 1980.