• Especialistas proyectan una incidencia directa de entre 0,1 y 0,16 puntos porcentuales en el IPC mensual, impulsada por constantes incrementos en las bencinas y el diésel.

  • El costo del transporte de carga y la logística se perfilan como factores de presión transversal para la economía nacional.

La economía chilena enfrenta un nuevo escenario de presión inflacionaria. Tras la confirmación de lo que será la sexta alza consecutiva en el precio de los combustibles, diversos economistas y académicos advirtieron que este fenómeno sostenido en los derivados del petróleo podría empujar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anual a cerrar en torno al 5% hacia fines de año.

Luego de registrarse un IPC de 0,5% en octubre —llegando a una inflación acumulada del 4,5%—, el costo de la energía se mantiene como uno de los componentes con mayor impacto en el bolsillo de las familias y en las cadenas operativas de los sectores productivos.

Impacto en la medición del IPC

Analistas del sector señalan que las alzas en los combustibles mantendrán un aporte directo en los indicadores mensuales. Según las estimaciones técnico-económicas, el incremento de los carburantes representó una incidencia cercana a los 0,16 puntos porcentuales en el último registro del IPC de octubre, mientras que para el mes de noviembre se proyecta una influencia adicional de 0,1 punto porcentual.

Sobre este panorama, Hernán Frigolett, economista e investigador del Centro de Estudios del Desarrollo Regional de la Universidad de Los Lagos, explicó que“la inflación acumulada a septiembre llegó a un 4,5%, por lo que la persistencia en estas presiones energéticas perfectamente podría llevar el IPC a cerrar el año en un 5%”.

Por su parte, el economista Juan Ortiz advirtió que para observar una eventual moderación o baja en los precios durante el mes de diciembre,“se requerirán factores clave a nivel internacional y en los parámetros de estabilización de precios”.

Efectos transversales en la cadena productiva

Más allá del consumo directo de los automovilistas, el sostenido incremento de los combustibles impacta directamente en la estructura de costos del transporte de carga y la distribución de productos a nivel nacional.

Desde la academia, el economista del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo (CIES UDD), Carlos Smith, enfatizó los riesgos que este contexto impone a la actividad económica regional. El académico alertó sobre las presiones logísticas y advirtió sobre la sensibilidad en zonas clave del país, señalando que eventuales complicaciones en las rutas o el transporte“podrían afectar particularmente al norte del país, al arriesgar el abastecimiento de la industria minera y de insumos básicos”.

Los especialistas coinciden en que los próximos reajustes en los precios de paridad de importación y la evolución de los mercados internacionales del crudo serán determinantes para definir si la inflación logra estabilizarse o si consolidará la barra del 5% al cierre de 2026.