Un verdadero terremoto político y económico sacude los pasillos de La Moneda tras la publicación del último Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec). La drástica e imprevista caída del indicador —que mide el pulso de la producción de bienes y servicios en el país— descolocó por completo al equipo económico del Gobierno, gatillando una urgente revisión de las metas de crecimiento para el cierre del año.

El balde de agua fría obligó a las autoridades a abandonar el habitual optimismo de los meses previos, dando paso a un tono de profunda preocupación institucional. Fue el propio comité económico el encargado de transparentar la gravedad del momento, reconociendo abiertamente ante los medios de comunicación que el panorama actual “es más complejo de lo que pensamos”.

Los factores detrás del frenazo económico

El informe técnico evidenció que el retroceso de la actividad no responde a un fenómeno aislado, sino a una debilidad estructural que se viene arrastrando en diversos sectores clave:

  • Derrumbe en el consumo y comercio: Las ventas minoristas y el comercio mayorista anotaron su peor desempeño en lo que va del año, reflejando un severo estancamiento en el poder de gasto de los hogares chilenos.

  • Parálisis de la inversión privada: Los sectores de la construcción e industria manufacturera continúan mostrando números rojos, afectados por las restrictivas condiciones de crédito y una persistente incertidumbre regulatoria.

  • Menor dinamismo minero: El sector exportador no logró apuntalar las cifras globales debido a mermas operacionales transitorias y una menor demanda externa, quitándole el principal motor de resistencia a la economía nacional.

El giro discursivo de Hacienda y el fantasma del desempleo

El crudo diagnóstico gubernamental marca un punto de inflexión. Si bien el Ejecutivo venía defendiendo una tesis de “recuperación gradual y resiliente”, el dato del Imacec echó por tierra los modelos de proyección más optimistas de Teatinos 120.

“Tenemos que ser extremadamente honestos con el país: las variables internacionales y la velocidad de la reactivación interna no están respondiendo según lo diseñado. El escenario es significativamente más adverso y complejo de lo que estimábamos en nuestros peores escenarios de comienzos de semestre”, admitieron fuentes directas del palacio de Gobierno.

La principal preocupación de los analistas y del propio oficialismo radica en el impacto colateral que este frenazo tendrá sobre el mercado laboral. Con una actividad económica en retirada, las proyecciones de creación de empleo formal caen a niveles mínimos, amenazando con presionar al alza las tasas de desocupación en las principales regiones del país de cara a los meses de invierno.

Oposición exige cambios urgentes en el diseño fiscal

Como era de esperar, la admisión de debilidad por parte del Ejecutivo desató una ola de críticas transversales en el Congreso. Desde las comisiones de Hacienda de la Cámara y el Senado se endureció el tono, exigiendo que el Gobierno retire de forma inmediata sus reformas impositivas y presente un plan de emergencia de shock de inversión pública para evitar una recesión técnica.

En las próximas horas se espera una reunión de emergencia entre el Mandatario y sus ministros políticos para redefinir la agenda de prioridades económicas y evaluar medidas de mitigación para las pymes, en un escenario donde el margen de maniobra fiscal es cada vez más acotado.

Por laconexi