Entrevista exclusiva: De las exigentes mañanas y las autopistas de Santiago a las grandes pasarelas del mundo

Hay historias que parecen escritas con guion de cine, pero que encuentran en la disciplina, la perseverancia y la convicción su verdadera fórmula. La trayectoria de Janis Almendra Zamorano Muñoz es un claro testimonio de ello.

Mucho antes de brillar bajo los reflectores internacionales, de representar a Chile en el certamen mundial de Miss Earth en Filipinas o de llevar su carrera a algunas de las capitales más importantes de la moda, la vida de Janis transitaba por un escenario completamente distinto.

Durante años combinó extensas jornadas trabajando en la venta de repuestos para maquinarias con labores como anfitriona, mientras comenzaba sus días a las 5:00 de la mañana para entrenar antes de trabajar. Sin pasar por una formación tradicional en escuelas de modelaje, construyó gran parte de su camino de manera autodidacta: investigando, aprendiendo, buscando oportunidades y atreviéndose a entrar en una industria que hasta entonces parecía muy lejana.

Pero el camino estuvo lejos de ser sencillo. Antes de las pasarelas internacionales hubo rechazos, castings que no resultaron, oportunidades que nunca llegaron y muchas puertas cerradas. Incluso en Chile, donde esperaba comenzar a desarrollar su carrera, las oportunidades no siempre aparecieron con facilidad. Sin embargo, lejos de detenerla, esa realidad terminó convirtiéndose en uno de los motores de su historia.

Cuando una puerta no se abría, Janis buscaba otra. Y cuando esa tampoco funcionaba, encontraba la manera de crear la suya.

Con una personalidad perseverante y una capacidad de autogestión que se transformaría en una de sus principales herramientas, comenzó a construir una carrera prácticamente paso a paso. Detrás de cada logro hubo búsqueda, insistencia, preparación, inversión personal y también momentos de frustración y dudas. Porque su historia no ha estado marcada por un camino fácil, sino precisamente por la decisión de continuar incluso cuando los resultados no llegaban al ritmo que esperaba.

Esa perseverancia comenzó a llevarla cada vez más lejos. Representó a Chile en Miss Earth en Filipinas y posteriormente dio el salto a las pasarelas de Nueva York. Pero su recorrido internacional no terminó allí: después vinieron Milán y París, completando un circuito por tres de las principales capitales mundiales de la moda y posicionándola como uno de los rostros chilenos con creciente proyección internacional.

Paradójicamente, parte importante de ese reconocimiento comenzó a construirse fuera de Chile. Mientras en su propio país muchas puertas todavía permanecían cerradas, Janis encontró en escenarios internacionales espacios donde demostrar su capacidad, versatilidad y determinación. Una experiencia que, lejos de generarle resentimiento, reforzó una convicción que ha acompañado toda su carrera: no permitir que la falta de oportunidades determine hasta dónde puede llegar.

Porque si algo ha caracterizado su trayectoria no ha sido la ausencia de obstáculos, sino su capacidad para seguir de pie frente a ellos.

Hoy continúa construyendo su carrera con la misma inquietud con la que comenzó, pero con una diferencia: aquellos escenarios internacionales que alguna vez parecieron imposibles ya forman parte de su historia. Y aun así, asegura que siente que recién está comenzando.

Con experiencia en certámenes internacionales, pasarelas en distintas capitales de la moda y nuevos desafíos por delante, Janis mira hacia una etapa en la que no solo busca seguir creciendo como modelo, sino también construir una identidad propia dentro de la moda, la comunicación y futuros proyectos personales.

Su historia, finalmente, habla tanto de los lugares a los que ha llegado como de todas las veces que tuvo que levantarse para llegar hasta ellos.

Conversamos con ella sobre los sacrificios detrás de sus logros, las puertas que se cerraron, las que decidió abrir por sí misma y todo lo que todavía queda por conquistar.

Janis, mirando en retrospectiva tu paso de la industria de repuestos y el trabajo diario a representar a Chile en el extranjero y pisar pasarelas internacionales como Nueva York, ¿qué reflexiones te deja este vertiginoso viaje y cómo se gestó esa resiliencia en ti?

A veces miro hacia atrás y hasta a mí me cuesta creer todo lo que ha pasado, porque mi vida era completamente distinta. Yo trabajaba vendiendo repuestos de maquinarias, también trabajaba como anfitriona y me levantaba a las cinco de la mañana para alcanzar a entrenar antes de empezar mi día. Y aunque quizás desde afuera no tenía nada que ver con la vida que tengo hoy, creo que justamente ahí construí gran parte de la disciplina que después necesité para llegar hasta acá.

Yo no estudié modelaje ni tuve desde el comienzo a alguien que me dijera qué hacer o qué camino seguir. Fui muy autodidacta. Investigaba muchísimo, observaba, preguntaba, buscaba oportunidades y, sobre todo, insistía. Soy una persona que cuando realmente quiere algo, me cuesta muchísimo quedarme tranquila hasta conseguirlo o, por lo menos, saber que hice absolutamente todo lo que estaba en mis manos.

Obviamente no todo ha sido bonito. He recibido muchos “no”, me he frustrado, he llorado, he dudado de mí y he tenido momentos donde las cosas no han resultado como esperaba. Pero aprendí a no tomar el rechazo como una sentencia. A veces un no simplemente significa que todavía no, o que tienes que buscar otra puerta.

Después vino representar a Chile en Miss Earth en Filipinas, Nueva York, Milán, París… y cada experiencia que antes veía tan lejana comenzó a hacerse real. Creo que mi mayor reflexión es justamente esa: muchas veces uno no sabe hasta dónde puede llegar hasta que realmente se atreve a intentarlo. Por eso siempre digo “si lo crees, lo creas”. No porque crea que basta con imaginar algo y esperar que ocurra, sino porque primero tienes que ser capaz de creer que es posible para después trabajar por hacerlo realidad.

Tras haber conquistado hitos tan importantes en el modelaje y los certámenes de belleza, ¿cómo manejas hoy en día la presión de mantenerte vigente y qué filtros pones para elegir los proyectos que realmente aportan a tu carrera y propósito de vida?

Soy súper exigente conmigo misma, probablemente más de lo que debería a veces, entonces claro que siento presión. Siempre estoy pensando qué viene después, cómo puedo mejorar o cuál es el siguiente paso. Me cuesta mucho sentir que “ya llegué”, porque para mí siempre hay algo nuevo que aprender o conquistar.

Pero también he cambiado bastante. Antes probablemente decía que sí a muchas cosas simplemente porque eran oportunidades. Hoy intento preguntarme si ese proyecto realmente tiene relación con la carrera que quiero construir y con la imagen que quiero proyectar.

Ya no me interesa solamente estar presente por estar. Quiero que cada paso tenga un sentido. Me interesa mucho más la moda, lo editorial, las pasarelas internacionales, trabajar con diseñadores y marcas que admiro y construir una carrera que pueda sostenerse en el tiempo.

También aprendí algo importante: no todo lo que parece una oportunidad realmente lo es. Hay que saber decir que no, cuidar tu imagen, tu tiempo y también tu energía. Creo que crecer profesionalmente también significa aprender a elegir.

Desde la vereda del presente, ¿cuáles consideras que son los principales desafíos que enfrenta una modelo latinoamericana al internacionalizar su carrera y qué herramientas crees que te diferencian en la industria actual?

Creo que para una modelo latinoamericana internacionalizarse implica muchas veces partir con una distancia mucho mayor. Las grandes capitales de la moda están lejos, viajar es caro, necesitas contactos, castings, alojamiento, visas en algunos casos y estar constantemente moviéndote. Y muchas veces tienes que crear tú misma esas oportunidades.

En mi caso, la autogestión ha sido fundamental. Nunca he sido de quedarme esperando a que alguien descubra mi carrera y venga a buscarme. Si quiero estar en un lugar, investigo cómo llegar, a quién contactar, qué casting existe, qué agencia podría interesarse en mi perfil. Obviamente me puedo equivocar, pero prefiero equivocarme intentando.

Creo que algo que me diferencia es justamente esa mezcla entre perseverancia, disciplina y personalidad. También soy muy versátil. Vengo del mundo de los certámenes de belleza, pero he trabajado mucho para desarrollar una imagen más ligada a la moda y a lo editorial. Me gusta transformarme frente a una cámara, interpretar un concepto y no verme siempre igual.

Y creo que ser latina también es algo que podemos llevar con orgullo. Tenemos personalidad, carácter y una identidad propia. Para mí el desafío no está en tratar de parecerse a otra persona para encajar, sino en llegar preparada y encontrar aquello que te hace reconocible dentro de una industria donde existen miles de mujeres hermosas.

Mirando hacia el futuro, ¿hacia dónde proyectas los próximos años de Janis Zamorano tanto en el mundo de la moda y la comunicación como en tus proyectos personales?

Sueño muy en grande, eso no lo puedo negar. [Ríe]. Todavía siento que estoy construyendo mi historia y que me falta muchísimo por hacer.

En la moda quiero seguir internacionalizándome y llegar a pasarelas y campañas cada vez más importantes. Me encantaría trabajar con grandes casas de moda, estar en una portada internacional y algún día poder decir que desfilé para marcas que hoy admiro muchísimo. Victoria’s Secret también es uno de esos sueños que tengo guardados. Sé que son metas enormes, pero muchas de las cosas que hoy forman parte de mi vida también parecían enormes hace algunos años.

A futuro también quiero desarrollar mi propia marca. Me encantaría crear una línea de ropa que tenga una identidad muy marcada y, eventualmente, producir un desfile propio a nivel internacional. Me apasiona la moda no solamente desde el lugar de quien la viste, sino también desde la creación, la dirección y todo el universo que existe detrás.

 

Y en comunicación también me gustaría crecer. Siento que tengo mucho que contar y me gusta poder utilizar mi experiencia para demostrar que no necesitas tener el camino perfecto ni comenzar con todos los contactos para construir algo importante.

Quiero mirar hacia atrás en algunos años y sentir que me atreví a hacer todo lo que soñaba, incluso las cosas que parecían imposibles. Al final tengo una sola vida y quiero aprovecharla al máximo. Esa ha sido siempre mi manera de pensar: si lo crees, lo creas… y solo una vez.