Expertos en salud mental alertan sobre la falsa patologización de conductas juveniles asociadas al uso de redes sociales. La presión por encajar y la validación externa configuran hoy un nuevo sistema de autoestima contingente en la Generación Z.
En la actualidad, los conceptos que circulan entre los adolescentes en plataformas como TikTok e Instagram han dejado de ser meras modas pasajeras para convertirse en indicadores clave de su estado emocional. Fenómenos virales como “farmear aura” —entendido como el esfuerzo deliberado por proyectar seguridad, carisma y misterio— reflejan una profunda transformación en la manera en que las nuevas generaciones construyen su identidad y su valor personal.
Frente a la creciente tendencia de catalogar estas conductas como patologías, la doctora en Neurociencias y sexóloga Marsella Jiménez enfatiza que los jóvenes no padecen trastornos clínicos por buscar este reconocimiento, sino que responden biológicamente a un entorno hiperconectado:
“Los jóvenes no están enfermos, quieren validación. Necesitan a alguien que les diga: ‘Tiene sentido que busques que te miren, todos necesitamos ser vistos. Ahora aprendamos a que no duela tanto cuando no te miran’.”
El Cerebro Adolescente y el Algoritmo: Una Combinación de Alto Impacto
Desde la perspectiva neurobiológica, el cerebro de los jóvenes de 14 a 24 años está diseñado evolutivamente para buscar pertenencia grupal. Sin embargo, la interacción con las redes sociales altera esta dinámica: el algoritmo premia con picos de dopamina intermitente cada like o mención positiva, operando bajo el mismo circuito de refuerzo que un fármaco.
La especialista detalla que, a diferencia de generaciones anteriores que consolidaban su identidad en espacios físicos con su círculo escolar, la juventud actual edifica su autopercepción de forma pública y ante un auditorio digital activo las 24 horas del día. El “aura” se ha posicionado como su nuevo sistema de autoestima externa: si realizan una acción calificada como desacertada sufren una pérdida de estatus (-1000 aura), mientras que una actitud segura o misteriosa les otorga valor (+1000 aura). Esto genera una autoestima contingente, donde el valor personal no surge del autoconocimiento, sino de la percepción ajena.
Señales de Alerta: ¿Cuándo Debemos Preocuparnos?
La Dra. Jiménez recalca la importancia de distinguir entre el desarrollo identitario normal y situaciones de vulnerabilidad emocional que requieren atención profesional. Entre las principales señales de alerta destacan:
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Ansiedad intensa ante la falta de publicaciones o caídas abruptas en el alcance digital.
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Prácticas extremas de edición, filtrado y borrado de contenido hasta la desaparición virtual (dismorfia social).
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Expresiones verbales recurrentes como “si no me ven, no existo” o “perdí todo mi aura, ya nadie me quiere”.
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Abandono de actividades significativas por el miedo constante a perder estatus o aprobación social.
Cuando estas conductas se manifiestan, la problemática deja de ser un simple juego digital para transformarse en ansiedad social, dependencia de la aprobación y difusión de identidad.
La Visión del Aura: Entre la Sinestesia y la Percepción Emocional
Abordando los reportes de adolescentes que afirman percibir colores o halos alrededor de las personas, la especialista aclara que no existe correlación con cuadros psicóticos, sino con rasgos perceptivos y neurológicos específicos:
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Sinestesia emocional: Un cruce de conexiones neuronales donde las áreas encargadas de procesar las emociones y el color se encuentran altamente interconectadas, asociando de forma automática a las personas con tonalidades cromáticas.
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Experiencias perceptuales anómalas: Individuos con una vida imaginativa e imaginería mental muy intensa, lo que constituye un rasgo de personalidad perceptivo sensible sin significado psicopatológico intrínseco.
En el ámbito de la sexología, esta vivencia subjetiva también se manifiesta. La Dra. Jiménez relata casos de consultas donde una adolescente expresa con angustia “siento que perdí mi aura con él”, traduciendo en un concepto contemporáneo la sensación profunda de haber perdido su valor o poder personal en un vínculo afectivo.
Recomendaciones Prácticas y Herramientas Clínicas
Ante la dependencia tecnológica, la especialista sugiere evitar medidas restrictivas como quitar el celular de forma abrupta, proponiendo en su lugar devolverles el poder personal mediante preguntas orientadoras como: “¿Quién eras antes de que te miraran?”, facilitando el retorno a lo intrínseco.
Asimismo, propone estrategias concretas para el manejo emocional:
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Ejercicio de validación interna: Registrar diariamente tres acciones positivas realizadas de manera privada que ninguna otra persona haya presenciado, reentrenando los circuitos cerebrales hacia la autovaloración.
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Diferenciación conceptual: Trabajar la distinción entre el valor intrínseco (la esencia a lo largo de las horas) frente a la percepción superficial (el impacto del aura durante los primeros segundos).
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Abordaje de la identidad: Enfocar la intervención en la pertenencia y la validación social, normalizando el mundo imaginativo sin patologizar al adolescente.

