Una aguda controversia se vivió este martes en el Congreso Nacional, luego de que el cuestionado contrato de arriendo vinculado a la producción de la serie “Próceres” se instalara en el centro del debate durante una sesión especial de la Cámara de Diputadas y Diputados enfocada en abordar la profunda crisis financiera y estructural que atraviesa Televisión Nacional de Chile (TVN).

La sesión, que congregó a parlamentarios, autoridades de la industria y fiscalizadores, profundizó en los flujos financieros del canal estatal y encendió las alertas políticas tras revelarse detalles comerciales que involucran a terceros y que se han mantenido bajo estricta reserva bajo el argumento de “secreto comercial”.

El nudo del conflicto: Arriendos y opacidad

El foco de la discusión en la Cámara se trasladó hacia los convenios de carácter privado que la señal pública mantiene con productoras externas y socios comerciales. Entre ellos, el arriendo de instalaciones y equipos para el desarrollo de contenidos —como el caso de la producción “Próceres”— generó duros cuestionamientos desde el hemiciclo debido a la falta de transparencia activa.

Legisladores de diversas bancadas enfatizaron que, al tratarse de una empresa del Estado que depende constantemente de inyecciones o debates sobre su viabilidad financiera con fondos públicos, los estándares de probidad y rendición de cuentas deben ser absolutos.

“Cuando los recursos y la infraestructura pública se entrelazan con contratos comerciales opacos bajo la excusa de la competitividad de mercado, se debilita irremediablemente la fe pública en nuestro canal estatal”, advirtieron sectores fiscalizadores durante la discusión.

Crisis institucional y defensas de TVN

La controversia por el contrato de “Próceres” se suma a una serie de cuestionamientos previos destapados por investigaciones periodísticas —como las de CIPER—, las cuales han puesto la lupa sobre vínculos comerciales entre la estación y personas ligadas estrechamente a altas esferas gubernamentales.

Por su parte, desde la administración de TVN se ha defendido la legalidad de estas operaciones, sosteniendo que se trata de acuerdos comerciales estándar de arriendo de estudios y servicios a privados, equiparables a los de cualquier productora audiovisual, resguardando datos estratégicos para no ceder ventajas competitivas frente a la televisión privada.

Sin embargo, los argumentos no convencieron de manera unánime en el poder legislativo. La sesión de este martes concluyó con llamados transversales a endurecer la fiscalización sobre el manejo administrativo de la estación televisiva, exigiendo que se liberen los antecedentes contractuales cuestionados para despejar cualquier manto de duda sobre conflictos de interés al interior de la señal pública.