En lo que representa uno de los hitos más alarmantes en la lucha contra el crimen organizado en Chile, personal de la Brigada Investigadora contra el Crimen Organizado de la Policía de Investigaciones (PDI), en conjunto con la Fiscalía Metropolitana Sur, allanaron esta mañana la sucursal de BancoEstado ubicada en la intersección de las calles Huérfanos con Morandé, en pleno centro de Santiago y a escasas cuadras del Palacio de La Moneda.
El operativo se gatilló tras revelarse que una ejecutiva de la entidad —quien prestaba servicios para el banco a través de una empresa externa— formaba parte activa de un brazo operativo del Tren de Aragua, desbaratado recientemente en la denominada «Operación Tokio».
Una infiltración que estremece al sistema financiero
La gravedad del caso ha escalado rápidamente a nivel político y económico, instalando una profunda preocupación transversal respecto a la vulnerabilidad del sistema bancario chileno frente a los tentáculos del narcotráfico y las mafias internacionales.
La imputada, identificada como Rossana Magdalena Blanco Blanco, de nacionalidad venezolana, cumplía funciones de apoyo en la entidad bancaria. Según los antecedentes de la investigación, la mujer no solo facilitaba la logística financiera, sino que participaba activamente en delitos de extorsión (el cobro de las denominadas “vacunas” a locatarios del Barrio Bellavista), lavado de activos, contrabando y la explotación sexual de mujeres. Además, se estableció que era pareja de uno de los líderes de esta facción criminal.
“Ya no estamos hablando de bandas que operan en los márgenes de la sociedad; estamos viendo con horror cómo el crimen organizado transnacional se sienta en los escritorios de nuestras instituciones financieras, utilizando su infraestructura para lavar dinero y expandir su imperio delictivo”, señalaron analistas de seguridad pública tras conocerse las diligencias.
El alcance de la “Operación Tokio”
La «Operación Tokio» ha sido calificada por el Ministerio Público como el golpe más contundente al patrimonio del Tren de Aragua en Chile. La red desmantelada habría llegado a mover millonarias sumas provenientes de ilícitos, y la captura de esta funcionaria de BancoEstado se suma a la reciente detención de un ejecutivo de Banco Santander, consolidando un panorama inquietante: la banca tradicional está bajo el asedio y la infiltración de mafias extranjeras.
Durante el allanamiento de este martes, los efectivos policiales incautaron equipos tecnológicos, documentación y soportes digitales con el fin de determinar el alcance de las operaciones de la imputada, establecer si existen más cuentas corporativas adulteradas para empresas de fachada y pesquisar si existen otros colaboradores dentro del sistema.
Exigencia de máxima fiscalización
El hecho ha provocado un duro cuestionamiento a los protocolos de contratación, control de identidad y auditoría interna de la banca tradicional en el país, especialmente en lo relativo al uso de prestadores de servicios externos (subcontrataciones). Parlamentarios y expertos en seguridad ya exigen una revisión urgente y un endurecimiento estricto de las normativas de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y de la Unidad de Análisis Financiero (UAF).
Chile enfrenta un punto de inflexión crítico: la delincuencia internacional ya no solo amenaza la seguridad en las calles, sino que ha comenzado a permear las estructuras clave del desarrollo económico nacional.
