En un masivo operativo que pone al descubierto las severas fallas de control sanitario en la cadena de distribución de la capital, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) logró desbaratar una red de comercio ilegal de recursos del mar que operaba en la Región Metropolitana. La acción fiscalizadora terminó con la incautación de toneladas de mariscos y pescados de origen clandestino y sin acreditación de origen legal (AOL), lo que encendió las alarmas por el inminente riesgo para la salud pública.
Sin embargo, el éxito del procedimiento no logró acallar las críticas de fondo. Diversos gremios y expertos del sector han aprovechado el caso para sembrar la duda sobre el verdadero alcance de las inspecciones en las plantas procesadoras de origen, apuntando a que el Sernapesca se enfoca en decomisar el eslabón final de la cadena informal mientras relaja la fiscalización del riguroso sistema HACCP en las grandes pesqueras.
Golpes en Santiago: La ruta de la informalidad
El operativo —desarrollado en puntos estratégicos de acopio y transporte en comunas del cordón central y sur de Santiago— reveló la sofisticación de redes que internaban recursos vedados o sobreexplotados evadiendo toda trazabilidad. Al carecer de guías de despacho legítimas y de visación sanitaria, los productos eran distribuidos directamente a restaurantes, mercados locales y comercios ambulantes.
Desde Sernapesca recalcaron que la trazabilidad es la única garantía de que un producto extraído del mar no provenga de zonas con marea roja o que no haya perdido la cadena de frío, dos factores que en Santiago suelen provocar severos cuadros de intoxicación alimentaria.
La gran interrogante: ¿Se fiscaliza realmente el sistema HACCP en origen?
A pesar de las felicitaciones institucionales por el decomiso, en el sector pesquero y comercial la molestia va en aumento. Voces críticas sostienen que es “relativamente sencillo” interceptar camiones en las autopistas de Santiago, pero cuestionan duramente si el Servicio está auditando con el mismo rigor técnico las plantas y terminales pesqueros de las regiones de origen.
La duda apunta directamente a la aplicación del Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP), el estándar internacional que las pesqueras y plantas procesadoras están obligadas por ley a mantener de forma estricta para garantizar la inocuidad.
¿Qué es el sistema HACCP? Es un método científico y sistemático que identifica peligros específicos (biológicos, químicos o físicos) y define medidas estrictas para su control en cada etapa del procesamiento industrial del pescado, garantizando que el producto final sea 100% seguro.
Especialistas de la industria advierten que existe una “zona gris” en la fiscalización de estos planes de aseguramiento de calidad. Denuncian que, mientras las plantas orientadas a la exportación son sometidas a auditorías severas para cumplir con los estándares de mercados internacionales, las pesqueras enfocadas en el consumo interno operan muchas veces bajo un esquema de “autocertificación” con escasa fiscalización presencial por parte de la autoridad en los puntos críticos de control (PCC).
Un llamado a la coherencia institucional
Representantes del comercio establecido en Santiago señalaron que la única forma de frenar eficazmente el mercado negro de mariscos es asegurar que las plantas extractoras cumplan el protocolo sanitario desde el minuto uno. “De nada sirve perseguir el contrabando en las calles de la capital si el Sernapesca no audita con inspectores en terreno los laboratorios y bitácoras del sistema HACCP en los puertos y pesqueras del sur y norte del país”, criticaron locatarios mayoristas.
Con el decomiso en Santiago ya en manos de los tribunales correspondientes, la presión se traslada ahora a las oficinas centrales del organismo fiscalizador, el cual deberá demostrar con datos transparentes si sus auditorías a las plantas industriales chilenas son reales y efectivas, o si la inocuidad en el origen sigue siendo un acto de buena fe.
