El Ministerio de Cultura y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) han anunciado una serie de actualizaciones en la gestión del Santuario Histórico de Machu Picchu, orientadas a proteger la integridad del patrimonio arqueológico y mejorar la experiencia de los miles de visitantes que recorren diariamente la ciudadela inca.

Con el objetivo de conservar la estructura física del sitio y asegurar su sostenibilidad a largo plazo, el gobierno peruano ha consolidado el sistema de circuitos de visita por la llaqta (ciudadela) e intensificado los controles de acceso. Las medidas responden a los lineamientos recomendados por la UNESCO para el manejo de patrimonio de la humanidad de alta densidad turística.

Principales ejes de la estrategia turística

  • Circuitos optimizados de recorrido: Se mantienen activos los recorridos por sectores definidos (rutas panorámicas, clásicas y de monumentos), lo que reduce el impacto por pisoteo en las zonas más vulnerables y garantiza un flujo uniforme de viajeros.

  • Venta previa y aforo digitalizado: El sistema oficial de boletos mantiene la reserva previa obligatoria en plataformas autorizadas, promoviendo un viaje planificado y evitando las aglomeraciones en el pueblo de Machupicchu (Aguas Calientes).

  • Conservación preventiva: Equipos de arqueólogos y especialistas continúan con monitoreos constantes sobre los muros y terrazas, aplicando restauraciones puntuales sin interrumpir las visitas programadas.

  • Promoción de rutas alternativas: Se impulsa el flujo hacia otros atractivos de la región del Cusco, como el Valle Sagrado, Ollantaytambo y Choquequirao, diversificando la oferta y aliviando la presión sobre la maravilla inca.

«Machu Picchu es el símbolo de nuestra historia y un tesoro para el mundo. Estas medidas garantizan que las futuras generaciones puedan seguir maravillándose con la ingeniería y majestuosidad inca, protegiendo nuestro legado con responsabilidad», destacaron las autoridades turísticas durante el anuncio oficial.

El gobierno peruano reafirma su compromiso con un turismo sostenible que impacte positivamente en las comunidades locales del Cusco y posicione a Perú como un destino seguro, organizado y de clase mundial.