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Nuevos estudios vinculan los tiempos de viaje superiores a 60 minutos con un aumento crítico en enfermedades cardiovasculares y trastornos del sueño en la Región Metropolitana.
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Expertos advierten que el trayecto “casa-trabajo” se ha convertido en la tercera jornada laboral, pero sin descanso ni remuneración.
Lo que antes era una molestia cotidiana se ha transformado en un diagnóstico médico. Según el último Informe de Bienestar y Movilidad Urbana 2026, el santiaguino promedio que habita en comunas como Puente Alto, Maipú o Quilicura, destina más de 500 horas al año solo en desplazarse a su lugar de trabajo. Este “tiempo muerto” equivale a perder 22 días de vida al año dentro de un bus o un automóvil.
La factura biológica del traslado
La comunidad médica nacional ha encendido las alarmas sobre el “Síndrome del Viajero Pendular”. Los datos son reveladores: quienes enfrentan traslados de larga duración presentan un 40% más de probabilidades de sufrir hipertensión y un incremento sostenido en los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
“No estamos diseñados para la inmovilidad forzada en ambientes de hacinamiento o congestión”, explica un especialista en salud ocupacional. “El impacto en la columna vertebral, la vista y, sobre todo, en la salud mental, está generando una generación de trabajadores agotados antes de marcar tarjeta”.
Impacto en el núcleo familiar y social
Más allá de lo físico, el costo social es devastador. La pérdida de estas horas impacta directamente en:
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La crianza: Padres y madres que llegan cuando sus hijos ya duermen.
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La alimentación: Aumento del consumo de comida ultraprocesada por falta de tiempo para cocinar, elevando los índices de obesidad en la capital.
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Sedentarismo forzado: El tiempo de traslado es tiempo que se le resta a la actividad física y al ocio de calidad.
Hacia un Santiago Humano: La urgencia de soluciones
El informe concluye que la infraestructura vial por sí sola no resolverá la crisis de salud. Se requiere un cambio de paradigma urgente que incluya:
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Descentralización de servicios: Acercar el trabajo a las zonas residenciales para reducir la movilidad obligatoria.
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Consolidación del Teletrabajo Híbrido: Como una medida de salud pública, no solo de eficiencia laboral.
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Priorización de la Salud Mental en las Mutuales: Reconocer el estrés del trayecto como un factor de riesgo laboral directo.
“Cada minuto recuperado del tráfico es un minuto ganado en salud”, sentencia el documento. La ciudadanía de Santiago comienza a exigir que el tiempo de vida no sea el precio a pagar por el sustento diario.
