La tasa de desempleo en Chile alcanzó 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026, su nivel más alto desde 2021, con una reducción de 81.352 empleos en comparación al mismo período del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Un análisis del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP) muestra diferencias en la situación laboral entre chilenos y extranjeros. El desempleo entre trabajadores chilenos llegó a 10%, mientras que entre extranjeros se ubicó en 6,8%.

Según el director del OCEC-UDP, Juan Bravo, la tasa de desempleo de chilenos aumentó 1,4 puntos porcentuales en el último año, mientras que la de extranjeros se redujo en 1,3 puntos. La fuerza laboral extranjera cayó 2,3% anual. Entre la comunidad venezolana, la fuerza laboral cayó 10,6% anual y el empleo retrocedió 9,7%, lo que Bravo atribuye a un proceso de emigración.

La informalidad laboral, definida como trabajo sin contrato ni cotizaciones previsionales, aumentó entre extranjeros, pasando de 29,5% a 30,8% en el último año, según el análisis. El alza más pronunciada se registró entre venezolanos, cuya tasa de ocupación informal pasó de 27,9% a 34,4% en el mismo período, un incremento de 6,5 puntos porcentuales. Entre otros extranjeros la informalidad bajó de 31% a 27,8%. Del total de empleos informales creados en el año, todos fueron ocupados por extranjeros, con un aumento de 10.048 puestos de este tipo, según el estudio.

El análisis indica que se redujeron 153.857 empleos asalariados formales en el sector privado en el último año. De esa cifra, 98.697 correspondieron a chilenos y 55.159 a extranjeros. Entre venezolanos hubo una caída de 81.482 empleos formales privados, equivalente a una reducción de 26%, mientras que entre otros extranjeros se registró un alza de 26.323 empleos de este tipo. Bravo señala que la reducción de empleo formal entre extranjeros es la de mayor magnitud desde que existen registros, superando los niveles de la pandemia.

Qué significa para tu bolsillo: El trabajo informal implica no tener contrato ni cotizaciones previsionales, lo que significa no contar con derecho a licencia médica, vacaciones pagadas ni jubilación futura. La reducción de empleos formales implica mayor competencia por los puestos disponibles con protección laboral.