Universidad Católica enfrentó la serie de octavos de final de Copa Chile contra Unión La Calera con 15 bajas en el partido de ida y 11 en la revancha, según informó La Tercera. El equipo fue eliminado en lanzamientos penales.

Entre los lesionados figuran Diego Valencia, en recuperación de una cirugía por rotura del ligamento cruzado anterior; Tomás Asta-Buruaga, en reintegro deportivo tras problemas ligamentarios; y Jeffrey Sékgota, con fractura de tobillo. Cuatro jugadores presentaron lesiones de menisco: Eugenio Mena, Bernardo Cerezo, Darío Melo y Juan Francisco Rossel. Otros casos incluyen a Branco Ampuero, intervenido por pellizcamiento en el tobillo; Juan Ignacio Díaz, con pubalgia; Gary Medel, Clemente Montes y Jimmy Martínez.

Según La Tercera, en el entorno del plantel surgieron cuestionamientos hacia el área médica dirigida por Andrés Serrano. El medio consigna que se mencionan diagnósticos que no habrían dimensionado a tiempo la complejidad de ciertas lesiones, tratamientos con recuperaciones prolongadas y falta de información sobre la condición física de los jugadores. El caso de Sebastián Arancibia, quien estuvo siete meses con pubalgia sin recuperación definitiva, es citado como antecedente. La situación de Juan Ignacio Díaz también genera dudas sobre si estaba en condiciones de jugar cuando se lesionó ante Cobresal el 7 de agosto, según la misma fuente.

La Tercera también reporta cuestionamientos a los criterios médicos empleados en contrataciones. Se menciona el caso de Valber Huerta, quien llegó lesionado y apenas jugó; Felipe Gutiérrez, a quien se le comunicó que no podía seguir jugando pero disputó dos temporadas más en otros clubes; y Edson Puch, quien tuvo problemas físicos en la UC pero mantuvo continuidad en Deportes Iquique. Este año también existieron dudas con la incorporación de Bernardo Cerezo, operado de rodilla en 2024, según el medio.