Hay trayectorias que no se escriben solo en los papeles académicos, sino en la memoria viva de los barrios, en la escucha atenta de las necesidades de la comunidad y en el compromiso genuino por tender puentes de desarrollo social. Una de esas trayectorias es la de Andrea Guala, licenciada en sociología y emprendedora social, cuya vida refleja un profundo arraigo territorial y una incansable vocación pública. Desde sus primeros pasos en el sector El Montijo, en la comuna de Cerro Navia, hasta su formación profesional en la Universidad de Concepción y su paso por importantes organizaciones orientadas a la superación de la pobreza, Andrea ha construido un perfil marcado por la cercanía, la resiliencia y una mirada profundamente humana de la sociedad. Hoy, conversamos sobre su historia, sus desafíos profesionales y su visión para seguir construyendo comunidades más integradas y con futuro.

Origen y Vocación Social

“Naciste y creciste en el sector El Montijo de Cerro Navia, realizaste tus estudios universitarios en regiones y regresaste a tu comuna para vincular tu profesión con la realidad local. ¿De qué manera marcaron tus primeros años y tu paso por la universidad la convicción de dedicar tu vida al servicio social y al trabajo directo con las comunidades?”

Desde muy pequeña, junto con mi hermano Pablo, trabajamos en las colonias de verano, con pura autogestión y ganas de sacar a los niños y niñas de un entorno hostil por un par de semanas en el verano. Luego tuve que elegir en un abrir y cerrar los ojos mi futuro profesional. Siempre supe que la Universidad era mi camino, pero no tenía muy claro que estudiar, aun así sabía que quería cambiar mi entorno y conocer otras realidades. Concepción y Santiago son ciudades muy diferentes, la pobreza es distinta y las prioridades son otras. Así que cada verano trabajé en proyectos de investigación que involucraron a la comunidad. Amo mi carrera y el contacto con las personas, porque ahí está el verdadero aprendizaje y es donde puedo aportar. Siempre me ha gustado aprender y creo que el conocimiento se comparte, de lo contrario no tiene sentido.

Experiencia y Rigor Profesional

“A lo largo de tu trayectoria profesional has colaborado en destacadas organizaciones orientadas al desarrollo social, como la Fundación para la Superación de la Pobreza y World Vision, además de vincularte con la gestión municipal. ¿Cuáles consideras que han sido los mayores aprendizajes que te ha dejado este recorrido técnico y terreno, y cómo se traduce esa experiencia en soluciones reales para las personas?”

Trabajar en World Visión fue difícil. Trabajar en un territorio tan vulnerable como Lota me caló hondo. La vulnerabilidad y la falta de recursos era una constante. Aprendí a trabajar con organizaciones de mujeres muy valiosas y con niños muy vulnerables. Ahí crecí a partir de la escasez, porque también me pagaban muy poco y tenía que tener dos trabajos, pero sobreviví e hice grandes amigos. Aquí aprendí a gestionar con poco y hacer grandes cosas. Posteriormente, regresé a Santiago donde todo era mucho más complejo, me había ido hace años y no tenía redes. Era empezar de nuevo, pero como buena “mujer corcho” que soy, postule a la fundación sin pitutos y quedé.

Fui la primera encargada del Consejo de Cultura a nivel nacional cuando aún no era ministerio. Ahí me sumergí en las políticas públicas, en la postulación a fondos, la revisión de proyectos, incluso tuve que aprender de presupuesto. Siempre he sido bien autoexigente, me gusta hacer las cosas lo mejor posible porque las personas se lo merecen. Luego seguimos por varios años en la Fundación y ahí encontré mi lugar y pasé por varios programas, incluido la formación de profesionales con los cuales hasta ahora mantengo contacto. Para mi, son un orgullo. He recorrido la región de O’higgins, donde hacer una asamblea es difícil. Imagínate un proyecto comunitario, donde las personas se refugian dentro de su casa y el solo hecho de tocar la puerta es un desafío. Pero me gusta buscar soluciones, creo que siempre hay un camino y esa es mi misión, mirar las cosas desde fuera, pensar, analizar y gestionar de la mejor manera posible.

Desafíos del Liderazgo Territorial

“El trabajo social y la sociología aplicada exigen hoy una capacidad permanente de adaptación frente a problemáticas complejas como la seguridad, la vivienda y la integración comunitaria.Desde tu perspectiva como emprendedora social y activa gestora en terreno, ¿Cuáles son los principales vacíos que debemos superar en la gestión pública para lograr un impacto verdaderamente transformador en los barrios?”Proyección y Visión de Futuro

El principal obstáculo es la falta de voluntad de las autoridades. Y la voluntad parte cuando las autoridades están en la calle con los vecinos y les contesten. A veces tenemos que asumir y decir que no sabemos sobre un tema, pero el solo hecho de responder entrega dignidad y respeto. En las poblaciones pareciera que la autoridad se sirve a sí misma y no a sus vecinos. Eso me duele. La política pública debe ajustarse a los territorios porque no se puede crear desde un escritorio. La política debe ser aplicable a territorios vulnerables, violentos y con dificultades estructurales, de lo contrario no sirve.

Si hay algo valioso en los barrios es la solidaridad, el cariño y eso me alimenta todos los días. Aún no llegamos a la etapa de transformar los barrios, hasta ahora solo nos hemos conformado con lo que nos dan. Yo voy por más, porque de verdad creo que cada familia de Cerro Navia se lo merece.

“Cuando miras hacia adelante y evalúas el sello que deseas imprimir en cada proyecto y espacio de participación en el que te involucras, ¿Cuál es el mensaje central o legado que esperas transmitir a las nuevas generaciones que buscan involucrarse activamente en la transformación positiva de sus comunidades?”

Me ha pasado que en este camino se han ido sumando muchas personas. Yo aun creo en las buenas intenciones y pongo toda mi energía en eso. No descalifico al de al lado porque todos tenemos espacio para brillar y las diferencias nos permiten crecer . No todos somos iguales y eso es una tremenda riqueza. Hay muchos jóvenes haciendo cosas positivas y eso me motiva, aunque a los “viejos” y sus malas prácticas no les guste. Yo quiero sumar a todos, para mi este es un proyecto colectivo donde cada uno suma y no solo es un solo sector. Aquí, en Cerro Navia, entre todos podemos construir algo maravilloso.